Seniergues en la novela ecuatoriana

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Uno de los personajes más controversiales que llegó a Cuenca es, seguramente, el joven cirujano de la Misión Geodésica Francesa, Juan Seniergues, querido por su amistad y gratitud a sus servicios médicos por unos y malquerido por su irascibilidad y celos por Manuel Quezada, por otros, lo que finalmente suscitó un enfrentamiento, tumulto y muerte del francés(agosto de 1939), hecho registrado por muchos historiadores y no pocos literatos, entre quienes destacamos a Manuel Coronel autor de la célebre Leyenda Histórica “La Muerte de Seniergues” publicada en 1871, por ello, considerado, pionero de la novela ecuatoriana.

Manuel Coronel recrea el romance entre Juan Seniergues y la cuencana Manuela Quezada, “La Cusinga”, en el marco de la Misión Geodésica Francesa en Cuenca, 1739, nuevo encuentro cultural que produjo inusitado entusiasmo en una ciudad como detenida en el tiempo pero dispuesta a recibir y asimilar nuevos conocimientos, ideas e ideales, nuevos estilos de vida, de ser, sentir y actuar que aportaron generosamente los académicos galos y que al final significó un despunte cultural que hasta definió un estilo de desarrollo y libertad en una urbe conservadora y beata, también dispuesta azuzar, satanizar y condenar lo que no se amoldaba a sus cánones.

La ciudad con su entorno humano y paisajístico, cultural y folklórico; el país su historia, cultura y trascendencia, son recreados en el discurso de los protagonistas; y en el perfil de Manuela Quezada, libre más allá de los prejuicios quizá, una pionera de la reivindicación de la mujer y un primor de personaje literario: “Ama mía Manuelita, crucificada de amor…nació sin infancia usted y muere sin vejecer…Manuela de ajonjolí, Manuela de capulí… Tu nombre va siendo Historia a filo de Eternidad…” como exaltó G. H. Marta, en “Cusinga: Capulí en Lis”. (O)