Carta de Intención

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El Gobierno ecuatoriano prepara los términos de la Carta de Intención que debe presentar ante el Fondo Monetario Internacional y otros organismos multilaterales, dentro del proceso para el desembolso del nuevo crédito que por 10 mil millones de dólares otorgarán los citados entes crediticios internacionales. Los compromisos que un Estado contrae con el FMI requieren de este tipo de cartas compromisos, mediante los cuales el país que recibe los créditos debe presentar una “hoja de ruta” basada en las recomendaciones que el Fondo plantea, en cuanto al manejo económico a fin de corregir las distorsiones que a su criterio existan en la economía del receptor de los créditos.

Se conoce de antemano que el Gobierno Nacional, planteará en su Carta de Intención, entre otros aspectos, la reducción de la burocracia del sector público, que durante la administración del régimen correísta experimentó un abultado crecimiento, mediante la creación de una serie de ministerios, viceministerios y otros organismos, que significaron un aumento exponencial del gasto corriente. Es responsabilidad del actual gobierno reducir aquel “Estado obeso” heredado de la pasada administración. Ciertamente, no se trata de una tarea fácil ni mucho menos, ya que con la eliminación de miles de puestos de trabajo, de hecho se afecta a quienes mantienen contratos con el Estado a través de sus diversos ministerios y más organismos públicos.

La Carta de Intención enfocará además una racionalización del aparato productivo, mediante la eliminación de una serie de leyes y disposiciones que no permiten una inversión extranjera libre de trabas innecesarias, a criterio de los expertos del Fondo Monetario Internacional y los restantes organismos que monitorearon, previo a la concesión del nuevo crédito, el estado de nuestra economía, a fin de volverla más competitiva. También se plantea la concesión de diversos servicios hoy en manos del Estado y que han demostrado ser poco rentables.