James Pilco combina el lado humano del médico con el arte

El cirujano distribuye su vida entre el tiempo en el consultorio, la docencia y la creación artística.

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James Pilco

Tratar al paciente como un ser humano es una de las lecciones que marcaron la vida de James Pilco Luzuriaga, lección que aplica en sus actividades cotidianas.
Cirujano en Endoscopía, catedrático, intelectual, pintor y escritor, son algunas de las facetas de este profesional de la medicina que, a primera vista, cualquiera pensaría que está saturado de actividades, pero como el mismo dice: “..hay tiempo para todo”. ¿Pero cómo hace para combinar el arte y la medicina?.
James cuenta que su afición al arte la tiene desde niño y a pesar que no tiene una herencia o enseñanza de tipo artístico, pinta desde los cuatro años de edad.
Su primera exposición la realizó a los 17 años, en la galería del Banco del Pacífico. “Tuve varias exposiciones en diferentes galerías de la ciudad”, refiere.
En cuanto a su formación académica, comenta que estudió la primaria y secundaria en la unidad educativa Borja y considera que los 12 años de formación jesuita impulsó su interés por la constante preparación científica y estar ligado a la academia.

Preparación
Posteriormente ingresaría a la Universidad de Cuenca a estudiar Medicina “en la época que era relativamente fácil acceder a los estudios universitarios”.
Luego de culminar la universidad, en 1991, viajó a la Ciudad de México en donde ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para estudiar Cirugía Digestiva y posteriormente Endoscopía Intervencionista y Cirugía Laparocóspica Avanzada.
Como anécdota cuenta que en ese país se pagó los estudios gracias a la pintura, al arte. “Pude relacionar el arte, la literatura y el proceso científico que me permitió publicar tres libros antes de tener 30 años”, dice.
Entre sus obras están un libro de Cirugía para el Reflujo Gastroesofágico, un Atlas de Cirugía con la UNAM y un libro de pintura y poesía que se llama “Con el alma en el rostro”.
Este aprendizaje le permitió entender la relación que debe existir entre el médico y el paciente “y no perder el lado humano”.
Durante su estancia en el país azteca expuso en algunos sitios, entre ellos el Museo Mural Diego Rivera, en donde presentó “Con el alma en el rostro”.
Al regresar a Cuenca en 1998, James se llevó la sorpresa de no encontrar oportunidades en su profesión, pues se le cerraron las puertas en todas las instituciones. Sin embargo “es lo mejor que me pudo haber pasado…”, afirma y agrega que esa experiencia le sirvió para salir adelante por si mismo, al punto de que llegó a ser fundador de la Facultad de Medicina de la Universidad del Azuay (UDA) en donde labora como docente titular de la cátedra de Bioética, en la que motiva a los estudiantes a tener un aprendizaje humano y técnico.
“Les damos cultura general, que aprendan historia, literatura, música, entre otros”.

Espacio
El especialista tiene su consultorio que está decorado con sus cuadros, pero explica que sus obras no reflejan el campo médico, al contrario, con cada pincelada expresa lo que siente.
Por ejemplo, en sus cuadros más recientes muestran a Batman, de quien James se declara como admirador. “Lo admiro porque es un súperheroe que no necesita cosas mágicas, no vuela y no es de acero, pero es inteligente…”, sostiene, y lo compara con las personas que sin necesidad de tener súper poderes hacen cosas grandes en beneficio de la humanidad.
Además, a pesar de que Batman hace el bien, “él siempre termina mal” y es digno de admirar.
Otro elemento de sus pinturas son los niños que, a decir del médico, son el reflejo de la inocencia, una inocencia que se está perdiendo, porque cada vez los niños están perdiendo la posibilidad de divertirse con cosas simples de la vida. “No sé que término utilizar… no se si están siendo carceleros de la tecnología, están dependiendo al cien por ciento de esta…”, reflexiona.
Sus cuadros son sencillos, ya que considera que la gente tiene que disfrutar de un arte fácil de entender y una de las labores del artista es “no subestimar al público”.
Pilco menciona que siempre está en actividad, incluso tiene un libro donde escribe todas sus ideas, dibuja, plasma lo que siente.
Actualmente prepara una publicación que se llamará “El aprendizaje malo de la salud” que consiste en apuntes sobre Antropología, Bioética, Literatura, Cine, dirigido a médicos, que se prepara en colaboración con colegas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Además prepara un mural para la Facultad de Medicina de la Universidad Internacional del Ecuador que lo entregará próximamente. (F)

Texto: Pablo Vallejo
Fotografías: Patricio Saquicela