RÉPLICA: Los candidatos a la Alcaldía tras cámaras (seriado) Los tres Jefferson

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Atención al pedido de réplica de parte del candidato a la Alcaldía de Cuenca Jefferson Pérez del movimiento Renace a la crónica de La Andariega publicada en la página web de Diario El Mercurio en el ámbito del seriado político “Los Candidatos a la Alcaldía tras cámaras”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los candidatos a la alcaldía de Cuenca, que este año batieron récord al ser 13 postulantes, dieron entrevistas a La Andariega que desde hoy se publicarán en serie en la página web de diario El Mercurio. Se realizaron en formato video gracias al apoyo de ¨El Pentágono¨, un emprendimiento periodístico de estudiantes de comunicación social de la Universidad de Cuenca, estudiantes de la Universidad del Azuay y de la Politécnica Salesiana. La idea fue escuchar las propuestas, cuestionarlas y hablar de temas importantes para la sociedad. Y mantener un diálogo sin poses desde una visión joven. Los políticos saben muy bien cómo presentarse ante las cámaras y cómo actuar en los medios de comunicación. Tienen asesores y comunicadores que les preparan perfectamente para eso, pero ¿qué pasa tras cámaras? Aquí les contamos cómo son los candidatos cuando la cámara no está rodando.

 

Texto: Adrián Neira

Fotos: Luis Guillin

“Los tres Jefferson”

Conseguir una entrevista con un candidato siempre es complicado y más aún en época de campaña. Y se vuelve más complicado si el candidato tiene renombre y lidera las encuestas.

Conseguir una entrevista con Jefferson Pérez, candidato por el movimiento Renace, no fue la excepción.

Jefferson Pérez no maneja su agenda electoral, lo hace un equipo de comunicación de Quito. Cuando nos pusimos en contacto con uno de sus asesores, él si de Cuenca, lo primero que respondió fue que en La Andariega tocamos temas de género y que le enviáramos las preguntas para que el candidato no vaya a ¨improvisar¨. No lo hicimos, por supuesto, y no dejamos de insistir: llamada tras llamada, hasta que finalmente aceptaron la invitación. Eso sí, antes preguntaron los nombres de los entrevistadores.

Jefferson llegó 18 minutos antes a la entrevista, acompañado de dos fotógrafos que cargaban un equipo de cámaras profesionales, unas de último modelo, de mejor tecnología que las de nuestro equipo de producción. El candidato por el movimiento Renace, que fue fundado por él mismo para participar en estas elecciones, sólo llevaba una carpeta de cartón.

Hasta que el set estuviera listo, él y sus acompañantes se sentaron a esperar. En ese momento un camarero se acercó a su mesa y les dejó la carta, los fotógrafos empezaron a ojearla. Pero Pérez, como un niño antes de un examen, leía una hoja que sacó de su carpeta.

Uno de los fotógrafos decidió subir hasta la terraza en donde se ubicaba el set y empezó a armar su propio equipo: sacó su cámara, montó su trípode y lo colocó junto a nuestra cámara principal. Estuvo a punto de prender una luz pero se dio cuenta de que ya la teníamos. Quería tener un buen cuadro, varias veces pidió a nuestro encargado de cámara principal que se moviera un poco. Eso sí, para no mostrarse invasivo siempre terminaba sus oraciones con un: “Perdón, muchas gracias”, y mirando fijamente a los ojos de cualquiera a quien interrumpiera o estorbase en ese momento.

Durante todo el encuentro, Jefferson Pérez mostró tres personalidades. Cuando subió al set apareció la primera. Saludó pero solo con parte del equipo, los que estaban más cerca. Se sentó en el lugar que se le indicó y no mencionó palabra alguna, no miraba a nadie ni a nada, tenía su mirada fija en el vacío. Estaba callado y distante. Mientras tanto el otro fotógrafo también sacó una cámara y empezó a disparar desde todos los ángulos posibles, hasta eso el primer camarógrafo ya había instalado su propio micrófono en la mesa del set.

En eso llegaron dos personas más, traían consigo carteles y sellos con propaganda del movimiento Renace. Diez minutos después apareció apresurada otra persona, tenía una carpeta. Cuándo terminó el primer segmento, se acercó al candidato y se la entregó, la llevaba apuntes con algunas cifras y también el nombre de los entrevistadores de cada segmento.

El segundo Jefferson se apareció cuando prendieron las luces y la cámara empezó a grabar. Es la persona que se presenta siempre ante los medios de comunicación: calmado con esa sonrisa medio forzada y desganada, que le salía de tanto en tanto. En los descansos entre los segmentos (cuando la cámara paraba) volvía a su primera forma: una estatua viendo al aire, se colocaba las manos sobre los muslos y no cruzaba palabra alguna con nadie, ni siquiera con sus asesores.

Cuando terminó el tercer segmento, se encogió de hombros, empezó a frotarse las manos, temblaba un poco, veía el cielo, respiraba profundamente y soltaba el aire despacio. Estaban sus asesores que desesperados buscaban miel para recuperar a un Pérez que sufre de ataques de presión. Era la tercera vez en el día que se le bajaba la presión según sus acompañantes. Le sirvieron un té, Johana Heredia -la única candidata a concejal que le acompañó ese día- le dio un caramelo.

La pausa para que recupere fuerzas se extendió alrededor de veinte minutos. En ese tiempo los asesores lo rodearon, uno de ellos escribía más notas en la carpeta, mientras otros le daban explicaciones y agregaban información. Él no los veía, no veía a nadie. Su mirada se perdió en la nada.

El tercer Jefferson empezó a aparecer paulatinamente con temas como el aborto o los relacionados a la población LGBTI. Se notaba su incomodidad porque dejó de lado su postura calmada para hablar más rápido; sin embargo, logró mantener el control. Llegó el segmento final: presupuesto y financiamiento de la campaña, y aquí sí rompió totalmente el molde que suele mostrar ante los medios. Ahora, era un Jefferson más suelto, movía sus manos efusivamente, discutía más, se hacía para atrás y hacia delante como si estuviera incómodo en su asiento. Se ofuscó y su rostro se tornó un poco rojo. Por fin usó la carpeta y un recorte de prensa, que oportunamente le facilitó uno de sus asesores, y lo mostró a las cámaras.

Cuando terminó la entrevista Jefferson agradeció el espacio, felicitó la organización del evento, se levantó, y otra vez solo se despidió de los que estaban más cerca de él. Sus asesores tomaron las carpetas y documentos, los fotógrafos hicieron lo mismo y todos salieron en fila detrás de él.

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