Unas 576 denuncias de robo de bienes públicos en 2018

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Foto: Cortesía

Rejillas, tapas de alcantarilla, piezas de contenedores de basura y cables son los bienes públicos en Quito que más robos registran, según las empresas públicas. En la mayoría de casos, los hurtan para fundir las piezas metálicas y luego vender la materia prima.

La Fiscalía General del Estado detalló que entre agosto del 2014 y diciembre del 2018 hubo 3 332 denuncias por robo de bienes públicos en Quito. El año con más casos fue el 2016, con 971, y el de menos denuncias fue el 2018, con 576. Según el artículo 189 del Código Integral Penal, el robo es penado con cinco a siete años de prisión. Si el delito involucra bienes públicos, se impondrá la pena máxima.

Solo en Emaseo, la inversión en reparación de contenedores por robo de pedales, amortiguadores y tapas de aluminio asciende USD 360 000 al año, según Paúl Luzuriaga, gerente de Operaciones.

Estas piezas son de aluminio puro y acero dulce. En el mantenimiento de contenedores se invierte un millón de dólares al año, lo que incluye, a parte de robos, ataques vandálicos y colisiones. Además del perjuicio económico -que cubre la aseguradora- cada contenedor averiado por robo sale de servicio por un mes, explica Luzuriaga.

La Empresa Eléctrica Quito registra, especialmente, robos de conductores eléctricos de cobre (cables), tanto aéreos como soterrados. Menos común es el hurto de transformadores. Según la entidad, el mayor daño es para la gente que se queda sin servicio por la desconexión, puesto que no pueden trabajar, estudiar, recrearse o su producción se ve interrumpida. Otro problema es la inseguridad, porque el robo de cables suele averiar el alumbrado público.

En el 2018, técnicos de la empresa capacitaron a 100 miembros de la Policía Judicial, como parte de un convenio de cooperación para la prevención y combate a estos delitos.

Otra empresa que sufre afectaciones por esta causa es la de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps). Allí solo se han contabilizado las pérdidas del 2018, con un aplicativo para registrar el faltante de rejillas de los sumideros. Ese año se reemplazaron 1 500 rejillas de un total de 90 000 alcantarillas.

Fabricio Zambrano, subgerente de Saneamiento, explica que estas son de hierro fundido y cubren los sumideros para filtrar desechos. También se sustraen tapas de los pozos, pero en menor cantidad.

El perjuicio en este caso no se limita al gasto de reposición, que en el 2018 ascendió a USD 500 000. El principal inconveniente es que sin rejillas entra basura al sistema de alcantarillado y se tapona. La Epmaps invierte al año, como parte del Plan Lluvias, USD 600 000 en la limpieza.

El material del que están hechas las rejillas -que cuestan USD 150 cuando son nuevas- atrae a la delincuencia porque las venden a las recicladoras, que las funden.

Desde hace cuatro años, la empresa ha tomado una medida para frenar esta práctica. Cuando se reemplazan las piezas robadas ya no se usan las de hierro fundido sino hierro dúc­til. Estas rejillas cuestan el doble que las regulares, es decir USD 300, pero atraen menos a la delincuencia. La Epmaps hace campañas de concienciación y habilitó sus redes sociales y el 1800-242424 para recibir denuncias de robo.
Otra empresa que tiene problemas de daños y robo de bienes públicos es la Epmmop; las quejas pueden efectuarse en sus redes sociales y en la línea 1800-456789 opción 3. En cuanto a las señales de tránsito, lo más común es que sean derribadas por choques y luego, en ciertos casos, las roben.

Según Christian Zaragocín, gerente de Operaciones de Movilidad, ahora se levanta un inventario con un software para organizar el mantenimiento de las señales de tránsito y de los reductores de velocidad.

El material de las señales de tránsito tiene una vida útil de cinco años, por la retrorreflectividad que requieren. Pero los derribos por accidentes obligan a reemplazarlas con mayor frecuencia. Debido a que la Epmmop tiene sus propios talleres, el costo de reposición va de USD 80 a 120, pero podría ser mayor si se contratara este trabajo externamente.

La incidencia de robos de bienes públicos según el sector de la ciudad varía. Por ejemplo, en el caso de rejillas, hay más casos en barrios del sur, principalmente Solanda, La Ecuatoriana o Chilibulo.

En cambio, los daños y hurtos de señales de tránsito son más usuales en vías longitudinales como la 10 de Agosto, Galo Plaza, De la Prensa, Mariscal Sucre o Maldonado. Esto pasa por el exceso de velocidad, que termina en accidentes.

El robo de cables es más común en los alrededores de la Rodrigo de Chávez, quebrada del Machángara, Luis Iturralde y Mariscal Sucre. En el norte, ocurre en la zona De la Prensa, Fernández Salvador, Machala, Occidental, Orellana, 12 de Octubre, Roca, 6 de Diciembre, NN.UU., Amazonas, Atahualpa, 10 de Agosto, Eloy Alfaro y República. (El Comercio)