Cosa curiosa

Andrés F. Ugralde Vázquez @andresugaldev

187

Esto de la publicidad es una cosa curiosa. Este mecanismo oculto en las profundidades de la mente que, manipulado con habilidad, permite venderle cualquier cosa a cualquiera. Y se me ocurre un ejemplo ¿Ha visto Usted aquellos comerciales de ventas por TV? Sí. Esos. Los de las maquinitas para hacer deporte en casa. Esas que, según el comercial, requieren de escasos 20 minutos al día durante una breve semana para que le salgan músculos hasta debajo de las orejas. ¡Una semana de ejercicio mientras mira la TV! Y la barriga cervecera se esfumará para siempre, reemplazada (según las fotos del antes vs después) por un abdomen de fisicoculturista. Y además se habrá bronceado. Y habrá crecido doce centímetros de estatura. Todo gracias al UltraabdomencrucherahorasienserioLX4800.
Y no quiero pecar de escepticismo. Lo que pasa es que un cinturón que te obliga, mediante descargas eléctricas, a hacer abdominales mientras estás desparramado sobre el sillón de la sala, me parece demasiado bueno para ser verdad. Así como las infalibles pastillas del Dr. Chin, elaboradas con una sustancia descubierta en los más profundo del Amazonas (¿Qué hacía el Dr. Chin en el Amazonas?), que sirve para curar desde el catarro hasta el Parkinson. Llame ahora y le damos otro frasquito. Y un manual. Y un microondas. Y un cuchillo que corta tubería (¿porque alguien querría cortar la tubería?). Y un juego de sartenes que no se pegan. Un taladro multiuso. Una manguera que se enrolla sola y ahora duerme en un rincón porque, en realidad, Usted vive en un apartamento y no necesita manguera. Aunque se enrolle sola. Todo esto, claro, si llama en los próximos veinte minutos.
Productos innumerables. Consumismo atroz. Sociedad donde las personas son lo que compran. Y sí. La publicidad es una cosa curiosa. (O)