Un mundo dividido

Roberto Vivar Reinoso

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Venezuela divide al mundo. Unos cuantos países liderados por Rusia, reconocen a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana; otros tantos bajo la égida de los Estados Unidos se inclinan hacia el autoproclamado mandatario, Juan Guiadó.
He aquí un nuevo escenario para la confrontación y posible intervencionismo entre las dos grandes potencias, al igual que en diferentes latitudes del orbe. Donald Trump lo toma como pretexto inmediato para suspender su participación en el “tratado sobre misiles de mediano y corto alcance”, desde el primero del presente mes; al día siguiente Vladimir Putin le responde con igual medida.
¿Por qué Washington vuelve ahora los ojos hacia los pueblos que siempre consideró su “patrio trasero”?. Analistas consideran la intención de retomar la hegemonía, menoscabada desde finales del siglo pasado frente a la Unión Soviética y China. Complicado objetivo porque el gigante asiático especialmente, le restó el porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) norteamericano que hasta 1990 representaba el 26% mundial, ahora bajó al 18; China al contrario subió del 4 al 15%. Fenómeno que no se debe a factores externos sino impulso intrínseco, por lo cual resulta muy difícil contrarrestarlo.
El interés generalizado por Venezuela lo recogió también la prensa, acentuando las diferencias noticiosas y editoriales. Ejemplo son las cadenas televisivas internacionales Telesur y CNN. La primera prioriza las actuaciones de Maduro y quienes están con él, mientras la segunda destaca los puntos de vista que tiene Guiadó, apoyado por los estadounidenses y su órbita de influencia.
La salida viable entonces es el diálogo entre las partes, tal vez con mediación de terceros, descartando eso sí cualquier intervención armada. (O)