La crisis venezolana

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Se mantiene en una situación de expectativa e incertidumbre la situación que vive la hermana República Bolivariana de Venezuela, cuando la crisis que produjo el gobierno de Nicolás Maduro, en su cuestionado segundo mandato, recibió como respuesta de las fuerzas de oposición unificadas, la proclamación de Juan Guaidó, por parte de la Asamblea Nacional de mayoría oposicionista, como Presidente Interino del país.
A pesar de que más de setenta Estados del mundo, incluida la mayor parte de los países latinoamericanos, la mayoría de los pertenecientes a la Unión Europea, más los Estados Unidos de América y Canadá, reconocieron al gobierno de Guaidó, el régimen de Maduro se mantiene firme, no por la adhesión que tenga de parte de la población civil, sino por el apoyo de las Fuerzas Militares y Policiales venezolanas, sin las cuales evidentemente será prácticamente imposible que Nicolás Maduro y su régimen puedan abandonar el control de Venezuela.
De otra parte, una posible mediación para superar la crisis venezolana se mira sumamente difícil, por cuanto varios diálogos anteriores entre el régimen de Maduro y las fuerzas opositoras, fracasaron rotundamente debido a que el gobernante chavista no actuó de buena fe en aquellas conversaciones que las hizo únicamente para ganar tiempo y aparecer como supuesto partidario del diálogo. Quizá si la propuesta de mediación del Papa Francisco es acogida con sinceridad por ambas partes en conflicto, se pudiera eventualmente lograr una salida democrática y pacífica a una situación que, conforme transcurren las semanas, pudiera derivar en un enfrentamiento en el cual se derramara sangre entre venezolanos.
El mundo entero, y particularmente América Latina observan con preocupación el virtual estancamiento de la crisis política, económica e institucional que vive el hermano país, cuya salida violenta sería del todo no deseable.