Aproximación a la cocina cuencana de un siglo atrás

Este libro tiene alto valor testimonial. Historias de vida de hombres y mujeres que nacieron ente 1902 y 1940 relatan experiencias, formas de alimentación, los espacios donde se conseguía y producía los alimentos, cómo eran los menús del día y los de fiesta.

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Marialeja Cordero, Martha Rivas y Ana Luz Borrero hablan sobre la investigación realizada. PSR

Investigar cuesta: dinero, tiempo y esfuerzo. María Alejandrina Cordero sabe lo que es investigar y llegar a resultados satisfactorios. Fruto de un trabajo asiduo, cumple con el objetivo de poner en circulación su libro: “Cuenca, Memoria y Cocina”, que se presenta hoy, a las 19:00, en el Museo de la Ciudad.
Hacer 500 entrevistas, revisar en recetarios, libros culinarios de antaño, cuadernos de cocina, fue parte de la metodología.
Este libro tiene alto valor testimonial. Historias de vida de hombres y mujeres que nacieron ente 1902 y 1940 relatan experiencias, formas de alimentación, los espacios donde se conseguía y producía los alimentos, cómo eran los menús del día y los de fiesta.
¿Cómo era todo eso, un siglo o 60 años atrás? “Era diferente a lo de hoy” dice Marialeja. En la cocina, oscura, en parte por el humo, estaban la tullpa (un fogón de piedras) para cocinar el mote y todo lo necesario; el brasero, para los dulces (la brasa ideal para que el punto no se pase) y las cocinas de plancha, hechas con hierro y una base para soportar las ollas. Todas encendían con leña.
Ollas de barro, pocas de hierro enlosado y pailas de bronce; cucharas y molinillos de madera para el chocolate.
El menú era variado: pollo -solo en fiestas y fines de semana-, sopas de arroz de cebada, morocho, papas, ensaladas de grano tierno; las calabazas para los dulces.
La cocina tiene rasgo generacional. Martha Rivas es prueba de ello, aprendió las recetas de dulces de su abuela y, aunque las fórmulas son las mismas, así de perfectas, el rasgo de Martha está implícito en el sabor. Hay que leer el libro para alimentarse de historia. (BSG)-(I)

CAPSULA
Tres mujeres se juntan para hablar del libro: Ana Luz Borrero, historiadora; Martha Rivas, heredera de saberes en confitería tradicional; y la autora, Marialeja Cordero.