El último tiranosaurio

Mario Jaramillo Paredes

552

Si el régimen de Nicolás Maduro tuviera el membrete de ser de derecha en vez del de izquierda, la izquierda que hoy le defiende diría que es un gobierno fascista, represor, sostenido en el poder por los militares, comprados con el abundante dinero del petróleo y el narcotráfico. Respaldarían su tesis con el argumento de que en las dos décadas de chavismo los más pobres se empobrecieron más, mientras la cúpula gobernante se ha enriquecido impúdicamente.
Dirían que es un régimen saqueador y mostrarían como prueba, las jugosas cuentas de los capos del gobierno, en bancos de otros países en donde guardan los frutos de sus negocios con el Estado. Citarían los casos de altos mandos de las dos últimas décadas, ligados con el tráfico internacional de drogas y entre ellos nada menos que los sobrinos de Maduro.
El caso de una hija del coronel Chávez- hoy integrante del exclusivo club de los mayores millonarios del mundo- sería una prueba irrefutable de que no hay revolución, sino mafia disfrazada de izquierda. Gritarían que no puede haber soberanía cuando miles de asesores cubanos son los que dictan lo que hay que hacer.
Las imágenes de jóvenes perseguidos por escuadrones de policías y militares y luego masacrados, serían un grito para mostrar cómo la represión es aliada inseparable de los dictadores.
Las noticias de los cientos de muertos por la represión , recorrerían el mundo, graficando la relación inseparable entre muerte y dictadura. Las imágenes de gorilas y matones armados hasta los dientes, persiguiendo en las calles a los estudiantes y aporreándoles- cuando no disparándoles a quemarropa- se transformarían en prueba contundente de los métodos fascistas que usa la dictadura para aplastar cualquier brote de protesta y libertad.
Los economistas de la misma izquierda dirían que la inflación de un millón setecientos mil por ciento de la economía venezolana es prueba irrefutable de la incapacidad sumada a la corrupción de la dictadura. Y añadirían como prueba final los 6908 puntos de riesgo país con que el país de Maduro cerró el año 2018, mientras- para comparar- Chile tiene 108 puntos. Por eso nadie en su sano juicio invierte en Venezuela.
Finalmente y para ratificar la demostración del fascismo ignorante y ramplón de quien gobierna a la Venecia de América (“Venezuela”), citarían unas cuantas frases del dictador. Harían reír a la gente recordando que Maduro confunde la multiplicación de los panes con la de los penes y que anunciaba que repartiría treinta y cinco millones “de libros y libras” a los niños. Para ratificar su ignorancia destacarían aquello de que “no dudé un milímetro de segundo” y que trabaja “las treinta y cinco horas del día”. Y la declaración de que “los capitalistas especulan y roban, como nosotros” o, que Simón Bolívar “quedó huérfano de esposa”.
Pero como le han clasificado en la izquierda, es líder de una “revolución heroica, anti imperialista y bolivariana”. Por hoy- junto a Ortega- el último tiranosaurio sobreviviente del socialismo del siglo XXI.(O)