Un paseo sin igual

María Eugenia Moscoso C.

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La ruta del tren trasandino rodea, en sus 2340 metros sobre el nivel del mar, la denominada la Nariz del Diablo, que exhibe una obra de alta ingeniería, un recorrido zigzagueante de bajada o de subida, con una pendiente de 500 metros en tan solo doce kilómetros y medio, en su recorrido. Esta obra ferroviaria sin par, se inició en la Presidencia de García Moreno en 1865 y, continúa en 1895 con Eloy Alfaro.
Desde 2010, se inicia un proyecto turístico que favorece a los visitantes, para el abordaje de esta ruta tranviaria, en tanto que, en 2014, se inaugura para beneficio de los viajeros del tren, una “vieja casona”, de factura colonial, conocida como la “la Casa del General” (Víctor Fiallos Pontón). Esta casa centenaria, data su construcción de finales de 1890, equipada con mobiliario y ornamentación antiguos, de gran valor y que, hoy es atendida por la cuarta generación del General Fiallos.
San Pedro de Alausí, cuyo nombre alude a una “cosa muy estimada y querida”, complementa el escenario iniciado en la Colonia, con más de un centenar de casas patrimoniales y calles que convergen en la ruta del tren, estableciendo un eje que delinea lo que hoy es una pequeña ciudad ecuatoriana con enorme señorío y gran atracción, declarada Patrimonio de la Humanidad en 2004. (O)