Desaparece el Ministerio de Justicia

763

A partir del inicio de esta semana dejó de existir el Ministerio de Justicia que, creado durante el gobierno de Rafael Correa, hoy desaparece dejando un saldo en contra- como acaba de señalar el último Ministro- especialmente en el manejo del sistema penitenciario. En noviembre del año pasado el Presidente Moreno expidió el decreto que ponía fin a esa dependencia, pero los trámites para el cierre de esta secretaría de estado recién culminaron en estos días. En éste, como en otros campos de la actividad pública, uno de los problemas básicos fue el de la corrupción que sigue imperando y que explica que en centros de alta seguridad sigan ingresando armas de todo tipo y artículos prohibidos.
El sistema penitenciario ha recibido varios experimentos para cambiar la lacerante realidad que allí se da. Quienes creen que cambiando el nombre de las cosas, cambian la realidad, volvieron a equivocarse. Con llamar centros de rehabilitación a las cárceles no se cambia nada, ni llamando personas privadas de la libertad a los presos. Los vicios de fondo del sistema se mantuvieron en buena medida y en varias ocasiones hicieron crisis durante estos últimos años. En buena parte de los centros, existe hacinamiento y las condiciones de vida atentan contra la dignidad del ser humano. Un reportaje en estos días sobre la cárcel de Latacunga muestra en su cruda realidad el hacinamiento y las condiciones en las que deben cumplir sus condenas quienes allí se encuentran, realidad que es similar en las otras cárceles.
El gobierno anterior, empeñado en gastar el abundante dinero que recibió por los altos precios del petróleo, construyó varias cárceles, lo cual fue bueno pues las nuevas supuestamente iban a presentar un cambio positivo. En la práctica sin embargo se mostró que los mismos vicios de siempre permanecían casi intactos, especialmente el poder que desde dentro de esas cárceles ejercen algunos capos que siguen administrando la delincuencia a control remoto. Hubo una mejora evidente en los locales, pero poco o nada cambió en lo fundamental, que es el sistema penitenciario. Hoy como se dijo hace cuarenta años puede repetirse que se inauguraron varios edificios en el ámbito de la justicia pero que no se inauguró la justicia.