Serán reprimidos…

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Serán reprimidos con prisión de tres meses a un año, los vagos o mendigos que fueren encontrados provistos de limas, ganzúas u otros instrumentos propios para cometer robos u otros delitos, o para procurarse los medios de entrar en las casas. Así decía la vieja norma penal que fue derogada con la entrada en vigencia del Código Orgánico Integral Penal porque sin lugar a dudas ese tipo de leyes obedecen a lo que la doctrina conoce como Derecho Penal de autor, es decir que se sanciona por el estado o condición de una persona y no por los actos realizados. Empero, nos da la ligera impresión que en Cuenca aún sigue vigente el viejo Código Penal de 1938, mal remendado y mal zurcido.

La semana pasada circuló en las redes sociales y también se hizo presente en los medios de comunicación una noticia que fue explicada a través de un video en donde se puede advertir la “detención” de unos ciudadanos extranjeros, para más señas venezolanos, dice la abuela de la casa, por parte del personal de la Guardia Ciudadana de Cuenca, a quienes se les habían encontrado con llaves, herramientas y una máquina para hacer llaves, para luego entregarlos a la Policía Nacional.

Y es que estos ciudadanos se habían encontrado en el sector de El Vergel, como limpia parabrisas y que por pedido de la ciudadanía, según el vocero del video en mientes se tuvo que hacer un “operativo” al pleno estilo policial, encontrándose con todo lo detallado en el video, en una suerte de justificación, que para algunos puede resultar oportuno, pero para otros nos deja un sinsabor en cuanto a esa actuación de un ente civil como es la Policía Municipal, que como hemos dicho en forma reiterada es una policía de cercanía y de proximidad, disuasiva por su sola presencia sin pasamontañas ni escudos protectores, ni esposas para someter a las personas.

En un estado constitucional como el nuestro, todos estamos sometidos a lo que manda la Constitución de la República. Y en ese marco nadie puede ser detenido sino con orden judicial salvo el caso de delito flagrante. De otro lado, de acuerdo al COIP, los registros de personas requerirán de orden judicial, salvo el caso de las y los servidores de la fuerza pública, como una actividad de carácter preventivo o investigativo, que podrán realizar el control de identidad y registro superficial de personas cuando exista una razón fundamentada de que la persona oculta en sus vestimentas cualquier tipo de arma que pueda poner en riesgo la seguridad de las personas o exista la presunción de que se cometió o intentó cometer una infracción penal.

Con la transcripción de esas disposiciones nos permitimos reflexionar. La Guardia Ciudadana no puede detener a una persona, ni con orden judicial, porque no es fuerza pública. Claro, que puede detener al tratarse de delito flagrante; pero de acuerdo a lo narrado por el vocero institucional y ese “clamor ciudadano” no puede hacerlo, puesto que no estamos frente a un delito flagrante a menos que se considere que esas personas a las que luego de un registro no autorizado por la ley, por el hecho de encontrárseles con llaves (ganzúas), herramientas y una máquina de hacer llaves hayan estado cometiendo un delito.

Ergo, dice la abuela de la casa, limpiar parabrisas o pedir una limosna no le pone a ningún ciudadano en el umbral de ser delincuente. La Guardia Ciudadana no es fuerza pública. Y para hacer registros –operativos- está la Policía Nacional, y nos recuerda que a confesión de parte… (O)