Las aceras no son amigables con peatones

Se analizó una muestra de 48 calles en varias zonas de la urbe para determinar qué afecta a los ciudadanos.

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El ancho de las aceras es el principal factor que no permite una adecuada circulación de las personas. LCC

Se ha preguntado ¿qué tan amigables son las calles de la ciudad con los peatones?. La respuesta es que Cuenca está retrasada décadas en el diseño de calles.
Así se describe en el estudio “Análisis de la influencia del entorno urbano construido en el flujo de peatones en una ciudad de tamaño intermedio en los Andes de Ecuador”, elaborado por el grupo Llactalab Ciudades Sustentables de la Universidad de Cuenca y la Universidad del Azuay (UDA).
Daniel Orellana, profesor principal e investigador del grupo Llactalab Ciudades Sustentables, explica que se evaluaron 48 calles de Cuenca, como la avenida De las Américas, Fray Vicente Solano, avenida Pichincha, varias calles del Centro Histórico y de las zonas periféricas de la urbe, entre otros.
Con estudiantes de la UDA se tomaron medidas, hacer un levantamiento de la información de lo que sucede y hacer conteos de cuantas personas pasan por la calle.
Luego se hizo un análisis estadístico de la información para explorar qué elementos están influenciando.

Elementos

El equipo de Llactalab y la UDA analizó dos tipos de elementos en las calles.
El primero comprenden las características físicas como el ancho de la acera, calle, la continuidad y calidad de la acera, la existencia de árboles, cruces peatonales, semáforos, etc.
El segundo trata sobre los elementos relacionados con el uso del suelo que se refiere a lo que hay alrededor, es decir, negocios, viviendas, que tan cerca del centro está, densidad de población, entre otros detalla Orellana.
Se analizaron 22 elementos y de estos se determinaron los que tienen más influencia.
El más importante es el ancho de las aceras, que ha demostrado que es trascendental para que la gente pueda caminar. Pero esto no quiere decir que la vereda sea más grande, ya que puede tener muchos obstáculos, esté en malas condiciones y otros elementos, señala Orellana.
“Encontramos que por cada metro de variación en el ancho de la vereda hay una variación del 40% del número de peatones…”, sostiene.
Esto significa que una acera que sea un metro más angosta que otra, tendrá menos de la mitad de personas circulando.
El entorno es otro factor, pues en las calles que se ven los cerramientos, puertas y ventanas de las viviendas hay más personas caminando. “Esto es importante porque da una sensación de seguridad…” dice y agrega que las personas sienten seguridad porque perciben que alguien les puede ver.
La existencia de espacios para parqueo de vehículos en la calle hay disminución de peatones. La reducción es de un 58%. (PVI)-(I)


MUNICIPIO CUMPLE NORMAS

Édison Castro, titular de la dirección Municipal de Obras Públicas, señala que la Municipalidad cuenta con un cronograma de trabajo para reconstruir las veredas en diferentes sectores de la ciudad.
Las obras cumplen con las normativas legales y elementos para beneficiar la movilidad de las personas con discapacidad y el resto de ciudadanos, es decir, están diseñadas para los transeuntes.
“Se da prioridad al peatón de acuerdo a la pirámide de movilidad”, asevera el funcionario.
El Ayuntamiento tiene listos los estudios para presentarlos al Banco de Desarrollo del Ecuador (BEDE) y obtener un crédito para la intervención de las aceras en varias zonas.
Castro espera que el BEDE otorgue al Municipio unos 2.000.000 de dólares para invertirlos en la recuperación de las veredas del Centro Histórico y otras sectores de Cuenca. (PVI)-(I)