Santos Inocentes de sátira y humor

La temporada de Inocentes se la toma con seriedad, a largo de los años se ha consolidado como un álbum de anecdotario.

2018
santos inocentes cuenca

En Cuenca, la temporada de Santos Inocentes va desde el 28 de diciembre hasta el 6 de enero; bromas, chanzas, “inocentadas”, chascarrillos, apodos, historietas, leyendas, crónicas, publicaciones, noticias, bailes de disfraces y comparsas en las calles son infaltables en estas fechas de humor, crítica y subversión del status quo.
Preparar caretas, máscaras o antifaces, trajes o maquillajes, caracterizar a los personajes, memorizar textos, contrapuntos y coreografías es un proceso teatral-comunicativo que requiere ensayos, concentración y perseverancia, como lo haría cualquier compañía de teatro profesional, con la diferencia de aquí los participantes son ciudadanos aficionados, que resaltan su habilidad para practicar teatro popular, imitando voces, vestuario y movimientos de personajes conocidos en el ámbito público o tocando temas latentes.
La temporada de Inocentes se la toma con seriedad, a largo de los años se ha consolidado como un álbum de anecdotario, donde hay años insignes en el que se escenificaron las caídas de presidentes, los desaciertos de alcaldes, prefectos y diputados, las frases comprometedoras, el cambio de siglo, las pandemias o la famosa e icónica, “Noche de los Giles”, un sinónimo del editorial del profesor Edmundo Maldonado en Diario El Mercurio de los años 80 del siglo XX, en el que se burla de la supuesta predicción de un terremoto en la ciudad.
Otra singularidad de la temporada de Inocentes fue la participación destacada con compasas de barrios, parroquias rurales, gremios de profesionales, facultades de universidades, colegios y familias.
El gremio de Ingenieros Civiles ganó por varios años en las comparsas, cuando se las hacía en la avenida Solano, recordamos la famosa escenificación de “Los Cordeiros”. También recordamos las destacadas participaciones de los colegios Benigno Malo, Técnico Salesiano, La Salle, Antonio Ávila, o las Facultades de Arquitectura, Ingeniería, Medicina, Jurisprudencia o Filosofía de la Universidad de Cuenca y Universidad Católica de Cuenca. Así como la de las familias Vanegas y Flores, o la de los hermanos Tello de la calle Sangurima, que se destacaban por caracterizar a varios personajes como “María la wawa”, “Atacocos”, “Carlitos la bicicleta”, varios ex alcaldes y ex presidentes, policías y militares.
A lo largo de la caracterización histórica de los Inocentes, se han dado personajes singulares como los “payasos” a los que se les cantaba: “payasito payasón dame pronto la lección”, y estos respondían con coplas en cada esquina.
Otra caracterización fue la de las “viudas” (hombres vestidos de mujer) que pedían dinero por bromear. Hubo una muy particular, que consistía en que los jóvenes se ataviaban de mujeres con peluca, vestido y hasta maquillaje, una variante era revestirse con los uniformes de los colegios femeninos de la ciudad, algunas veces gritaban: “sanduchito, sanduchito”, esa práctica con el tiempo fue prohibida y erradicada por considerarse obscena. Cuando un hombre se reviste de mujer en las diferentes instancias socio-culturales de los Andes, está presente la figura del chachawarmi que define la complementariedad de hombre y mujer para formar un solo ser.
En Cuenca, los Santos Inocentes se han escenificado a lo largo de la calle Simón Bolívar en el Centro histórico, con varias tarimas en el parque de San Blas, parque Calderón y San Sebastián. En otra temporada pasó a escenificarse en la avenida Solano, así mismo con varios escenarios ubicados en los colegios Benigno Malo y La Salle y en la sede del Colegio de Ingenieros Civiles del Azuay; en los últimos años se los escenifica a lo largo de la avenida Wayna Kapak en varios espacios.
También hubo zonas especiales para mostrar los revestidos y disfrazados de esta época, como las salidas de los colegios, la calle Gran Colombia a la altura de la calle Benigno Malo, La Zona Rosa, o últimamente la avenida Remigio Crespo, sin embargo esta práctica cultural se ha ido perdiendo poco a poco, junto con los bailes de disfraces.
La fiesta que rompe el statu quo
Para la iglesia Católica, en estas épocas de finales de año, en el Siglo V en Judea, el rey Herodes mandó a envenenar a los niños menores de dos años, para que Jesús de Nazaret no llegue a ser rey. Desde allí, estos niños son considerados como los Santos Inocentes por su sacrificio.
En la Edad Media esta celebración toma otro giro y se rompen cánones. Se realiza la “Fiesta de Locos” para mofarse de los obispos por sus excentricidades y excesos, la escenificación en las calles es una especie de carnaval con disfraces destacados como el dios Baco, el centauro macho o el centauro hembra, lo que connotaba un libertinaje en la ingesta de alcohol. Una variante de esta misma época es la “Fiesta del Asno”, donde disfrazaban a un asno con ropa clerical para burlarse de los obispos, así mismo había excesos de comida y bebida, baile, antifaces, disfraces y mascaradas. En suma, fueron tiempos de liberación y subversión para entrar a una temporada de reflexión. Con la herencia de estas manifestaciones culturales, en la época colonial apareció la fiesta de Santos Inocentes y Mascaradas para recordar a los niños asesinados, pero también se dio La Fiesta de Reyes, en donde los niños reciben la “Rosca de reyes”, caramelos y regalos para homenajearlos. Estas manifestaciones culturales llegaron a América con la llegada de los españoles, pero adquirieron otras singularidades por el secretismo con la Fe Andina practicada por los pueblos originarios. De hecho el 6 de Enero -Santos Inocentes-, es también un recordatorio de la gran Pascua del Sol, el Kapak Raymi que se celebra en estas épocas de finales y comienzo de año en el Tawantinsuyo. Había música, danza, comida, bebida, muchos se untaban ceniza en la cara y el cuerpo para depurar su espíritu y prepararse para otra temporada de ayuno y reflexión, una especie de depuración anual del organismo.
Los Inocentes vistos en otras épocas
En Cuenca los Santos Inocentes tienen mucha historia y raigambre. Manuel Carrasco en el ensayo, Payaso Que No Valiste, de la obra Estudios, Crónicas y Relatos de Nuestra Tierra, señala que: “Cada comparsa era un símbolo y un signo de los diferentes estamentos urbanos que habían logrado signar y simbolizar sus pequeñas y grandes verdades terrenas: la alegría de vivir, el eterno temor a la muerte, las raíces atávicas, las angustias existenciales, la profunda reflexión, acaso inconsciente, de periclitar entre el ser y la nada…así la mascarada cumplía su función social de enfrentarnos a la carcajada y al taciturno llanto de la vida que se nos va y no vuelve…”.
Ana Luz Borrero, en el suplemento Catedral Salvaje del año 1998, señala: “El Mercurio pública una noticia que nos deja los pelos de punta hasta que, al final del artículo descubrimos la carcajada de Edmundo Maldonado y toda la plana de editores, el conchabe funciona a las mil maravillas, mientras que los huambras de la calle gritan…inocentemente, inocentemente”.
Tito Astudillo y Astudillo, también en Catedral Salvaje del Diario El Mercurio, del año 1999, afirma de los Inocentes: “Esta fiesta va desde el 28 de diciembre, hasta el 6 de enero para burlarse de los políticos y subvertir el orden, sin embargo se ha perdido algunas figuras de la expresión como los Aguinaldos, que eran máscaras que competían para adivinar su significado; tampoco hay el Payasito payasón, dame pronto la lección; así mismo ya no se hacen las Inocentadas”.

Del Día de los Inocentes a las Mascaradas en Cuenca
En los años 60 y 70 del siglo XX, los Santos Inocentes recorrían las calles de la ciudad de Cuenca ataviados con disfraces, antifaces y máscaras que imitaban a políticos, artistas del momento, cantantes, futbolistas y colegialas. En los años 80, el radiodifusor Daniel Pinos, gerente de Radio Cuenca y el artista Víctor Arévalo, convocan a los revestidos y denominan al evento Mascaradas, este acontecimiento cultural duró muchos años. Luego, y hasta el momento, tomaron la posta del proceso cultural, Amistad Club y la Unión de Periodistas del Azuay, mostrando otros matices como la categorización para el concurso anual.
Si bien hasta hace unas décadas los protagonistas de esta fiesta eran los integrantes de barrios populares y parroquias rurales, estudiantes universitarios, colegiales, gremios de profesionales y familias que tomaban los Santos Inocentes y Mascaradas como palestra política-ideológica para la denuncia social, hoy los nuevos protagonistas están entre los organismos privados, las universidades privadas y públicas y los centros culturales que emprenden en otros códigos de análisis social, quizá con mensajes más globales que locales, quizá bajo la lupa de la espectacularización más que del mensaje social de humor burlesco, que es el verdadero espíritu de esta singular forma de comunicación cultural.
La globalización y la posmodernidad han influenciado notoriamente en la producción de los códigos culturales actuales, los Santos Inocentes y Mascaradas no han escapado a esta realidad, hace unas décadas la migración hacia Estados Unidos y Europa sentó las bases de esta influencia, pero en los últimos años por el efecto de la televisión por cable, cine, Internet y el consumo de tecnología a través de teléfonos celulares, tablets, ordenadores y plataformas de juegos electrónicos, la influencia notoria viene desde el Asia con sus comiquitas y tribus urbanas, con las conveniencias de vestir, peinarse y ver la vida desde otros puntos de vista. Esto se ha notado en los últimos años, en especial en el montaje coreográfico de las universidades de la ciudad, que concursan año a año con temáticas globales inspiradas en este tipo de cosmovisiones urbanas de la postmodernidad.
De entre 28 participantes, los ganadores de las Mascaradas 2019 fueron, en la categoría individual, la Universidad del Azuay con el tema Ecuador postapocalíptico; segundo lugar para la Cooperativa Jardín Azuayo con el tema Jugando y acolitando cooperamos; tercer lugar para la Universidad de Cuenca con el tema Las máquinas insaciables. En la categoría comparsa los ganadores fueron el barrio San Francisco con Mi proyecto no marcha bien; segundo lugar para la familia Flores con El planeta de los Flores; tercer lugar para la familia Vanegas con La degollación de los santos inocentes y los santos delincuentes. En la categoría infantil ganó el Centro Educativo Luis Cordero con la temática El circo de la felicidad. Finalmente en la categoría individual ganó Víctor Hugo Espinoza con Un Yoga-Dicto; segundo lugar fue para Carlos Chuisaca con El país del Chu.
Felices Santos Inocentes y Mascaradas, que la tradición nunca muera, aunque siempre se renueve.

Patricio Matute-García
Lic. Gestión para el Desarrollo Socio-cultural
ReAct Latinoamérica