Boom ladronil

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El término boom se ha generalizado al referirse al área económica que implica un éxito repentino sin fundamento para que garantice su continuidad. Cuando se da, es elemental un sentido de prudencia considerando que se trata de un fenómeno transitorio en relación con el futuro, sobre todo en el manejo de recursos públicos. Creer que se trata de algo permanente, es un signo de incapacidad ya que los sobredimensionados gastos del presente tienen consecuencias negativas en el futuro. En un sistema democrático se trata de una demagogia populista para disfrutar de la prosperidad, para que los sucesores afronten las consecuencias negativas con el consiguiente malestar popular.
El gobierno anterior es un claro ejemplo de esta ineptitud. La cotización internacional del petróleo llegó a niveles positivos sin precedentes en la historia, lo que llevó al primer mandatario a emprender en obras gigantescas con una actitud narcisista. No sólo gastó los recursos sin precedentes de este boom, sino que endeudó al país en proporciones que ningún gobierno de la “partidocracia” lo había hecho para que paguen sus sucesores, con gastos no recuperables como el descomunal incremento de la burocracia, añadiendo, como resultado de sus éxitos electorales, un control de todos los poderes del Estado. La caída de la cotización del petróleo, fenómeno reiterativo en la historia de cercanía, puso en claro el erróneo manejo de este boom.
Pero este boom económico fue cínicamente aprovechado por los ladrones en sobreprecios increíbles. Corrupto, inepto, vende patria, mediocre eran términos que utilizaba para calificar a quienes denunciaban estas estafas, con un poder legislativo sumiso que eliminó la tarea fiscalizadora del poder legislativo. Como sucesor, en lugar de mantener esta política de ocultamiento, decidió combatir la corrupción, las verdades comenzaron a aflorar y la cárcel de Latacunga comenzó a tener huéspedes de alto nivel. La decisión de recurrir a la ONU cuyo informe apareció hace pocos días, elimina cualquier sospecha de intereses políticos del país. Las diferencias de costos y los defectos de cinco obras demuestran que el boom económico fue también ladronil.