Impuestos y tamaño del estado

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Los últimos hechos relacionados con los intentos del régimen de suprimir parte de los subsidios a los combustibles, para enfrentar el problema presupuestario, dejan en claro una vez más que uno de los temas de fondo que el gobierno deberá afrontar de manera urgente es el de la reducción del tamaño del Estado. La supresión de unas pocas partidas destinadas a burócratas o la prohibición de llenar vacantes, fueron buenos pasos, pero no son ni lejanamente suficientes para contrarrestar la magnitud del déficit fiscal. La reducción de la burocracia deberá darse-desde luego- suprimiendo puestos en instituciones y organismos superfluos que fueron creados en el anterior gobierno y no en áreas fundamentales como educación o salud.

A estas alturas del mandato del Presidente Moreno a nadie le queda duda que aquello de que el anterior gobierno le “dejaba la mesa servida “fue una más de las tantas falacias con que se engañó al país durante una década. Agotados los recursos económicos por efectos de la corrupción cuya magnitud hoy se conoce- por lo menos en parte- y casi cerradas las puertas para más endeudamiento, quedaba como camino la supresión de parte de los subsidios de algunos combustibles. Lo que a la final se consigue con la elevación de la gasolina súper es insuficiente y en el caso del diesel quedó insubsistente su elevación ante la presión de los gremios del transporte. Más ingresos vía impuestos parecería ser un camino cerrado por ahora.
Parecería quedar claro que la solución de fondo se encuentra en recortar drásticamente el tamaño del Estado es decir de la burocracia. No es una tarea fácil porque se encontrará con la resistencia de miles de empleados públicos que entraron a las instituciones en el pasado régimen, pero lamentablemente no parece haber otra solución. La otra posibilidad es que el país siga endeudándose, lo que sería nefasto, o que se creen nuevos impuestos o se incrementen los actuales que sería injusto y generaría una grave reacción social. Se trata de una decisión de fondo la que el régimen debe tomar. Los graves problemas que tanto peso tienen hoy, no fueron creados por el actual gobierno. Pero es a él a quien le corresponde poner la casa en orden luego de una década perdida.