El 35% de Lenín

Gerardo Maldonado Zeas

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Lenín terminó con el 35% de aceptación en el 2018. Si las comparaciones fuesen la verdad en política, estaría en la mitad de la tabla de posiciones contra los otros mandatarios de Latinoamérica. El problema es la caída de cerca del 80% desde el inicio de su gestión. Una explicación: el poder desgasta, y las decisiones van de la mano; a la mayoría de los ecuatorianos deseosos de hacer justicia, le parece poco lo alcanzado hasta ahora. Mientras Correa manejó la justicia a su antojo, era aparente el éxito y pasión. Pero ahora ya no es así, y es palpable.

Cuando los poderes se respetan, de acuerdo a lo actuado hasta hoy, se percibe como lenta la intervención de la fiscalía y la justicia. Antes se ordenaba, ahora se invoca su celeridad, y no es lo mismo pero parece igual. Luego del informe de la ONU cuando han desenmascarado toda la trapacería de los años del correato, ahora les toca actuar. Una gran responsabilidad ante el país, la cual no pueden eludir, ni distraer. Un gran punto ganado por el equipo de Lenín.

En el tema económico, la verdad es diferente. El pueblo ávido de tener prosperidad, busca empleo y aceleradamente quiere le den la razón. Sin embargo, el déficit fiscal y los recursos desaparecidos, no son fáciles de explicar, ni de ubicar, peor de recuperarlos a corto plazo. Y entonces la eliminación de los subsidios en los combustibles resulta la daga para la sobrevivencia, de la cual se aprovechan los odiosos del régimen y lamentablemente los más vulnerables, convencidos de saber que la decisión retardada de hace años, pero ejecutada, sin tener más remedio, es irreversible. Los teóricos de las cifras del correísmo cuando hablan y escriben de avances de las desigualdades, se estampan contra la realidad práctica. Una mentira de grandes decibeles.

Si el porcentaje del 35% con el cual Lenín empezó el 2019 es difícil, es inminente entender, la búsqueda de su recuperación. El plan económico de un país, cuando es sustentable, depende del tiempo y la realidad de sus actores. Cuando el precio de la gasolina súper en un ejercicio real se redujo en la primera semana de este mes, el pueblo ecuatoriano sorprendido empezó a convencerse que la dependencia con el precio internacional del petróleo es técnica, comparada con la fijación estática, establecida con muy poco análisis.

El 2019 para Lenín será difícil. El pueblo ecuatoriano requiere acciones, pero el camino siendo tortuoso, debería empezar a transparentarse. Cuando él pidió en una intervención pública acudir a las urnas a votar por los no corruptos, e ilusos, quienes invocan al margen de la Constitución y las leyes, proyectos imposibles de cumplir, como aquellos de ciertos candidatos a alcaldes y prefectos que han manifestado ponerse al frente de la Seguridad Ciudadana para combatir la delincuencia, sabiendo que no son sus competencias sino las del poder ejecutivo conforme ordena la Constitución, tratan de manera inverosímil de convencer al electorado de la posibilidad de sus ejecutorias; dicen y hasta debaten con audacia, y creen estar convencidos de hacerse cargo de estas tareas ajenas a su campo de acción, con lo cual no contribuyen a la recuperación de la gobernabilidad, ni a la paz de los ciudadanos. Cuidado con los engaños!! (O)