Ecuador y Venezuela

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La decisión del Presidente Lenín Moreno de no enviar una delegación oficial a la posesión de Nicolás Maduro, es un paso positivo que se suma a otros similares de numerosos países de América y Europa que piden el retorno a la democracia en Venezuela. Hace pocas semanas el régimen venezolano tuvo expresiones descomedidas contra el gobierno ecuatoriano a propósito de los miles de venezolanos que huyen de su país y son acogidos aquí. Esas declaraciones causaron el retiro por parte de nuestro país del Embajador en Caracas, medida que es cercana a la ruptura de relaciones diplomáticas. Venezuela obró de la misma manera y con ello entró en un franco deterioro la relación entre los dos países.

La situación económica y social de Venezuela es extremadamente crítica como secuela del mal manejo de la cosa pública y de la corrupción imperante en los dos últimos gobiernos. Ha generado lo que se ha calificado y con razón como el mayor éxodo del continente en toda su historia dos millones y medio de venezolanos empobrecidos hasta extremos inimaginables abandonaron y siguen abandonando su país ante la falta de trabajo. La represión del régimen contra cualquier intento de oposición, es enorme. Opositores en la cárcel, supresión de la libertad de expresión, desconocimiento de la Asamblea electa por el pueblo, son parte de un panorama sombrío al que se sumaron elecciones manejadas por el régimen.

En ese contexto de irrespeto a los derechos humanos y de crisis económica, obispos de ese país y varios países del continente y del mundo han criticado severamente al régimen venezolano al que se va aislando paulatinamente como lo demuestra la declaración del llamado Grupo de Lima. Las elecciones últimas que perpetúan a Maduro son parte de un esquema autoritario y antidemocrático. En esas circunstancias, acudir a la posesión de Nicolás Maduro, significaba respaldar la tragedia que allí viene dándose. La decisión del gobierno ecuatoriano, manda un mensaje claro a un régimen autoritario que ha llevado a la ruina a millones de seres humanos y ha anulado las instituciones democráticas.