Desorden

Marco Antonio Piedra Aguilera

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¿Y ahora qué? Pues bien, resulta que revisando lo que sucede en nuestro entorno nacional, descubrimos varios temas que llaman la atención profundamente y nos invitan a que reflexionemos con lo que sucede en nuestro país y sus consecuencias futuras. Por un lado, observamos en los medios de comunicación que a diario publican noticias nefastas relacionadas con el funcionamiento o el estado físico de las obras aquellas a las cuales se denominaron como emblemáticas y que se suponía que nos iban a posicionar como uno de los países más prósperos de Latinoamérica. Las afecciones llegan a impactar a los dos puntales que supuestamente iban a soportar nuestra economía, nos referimos al complejo petrolero y al sistema de generación energética nacional.

Las inversiones mega millonarias en estos proyectos nos han dejado comprometidos por las próximas décadas, claro está, si miramos a estos planes bajo la óptica empresarial, se podría decir que se espera una devolución de lo invertido en algunos años, mas sin embargo lo curioso del caso es que varios de estos programas no van ni siquiera a funcionar debido a que sus condiciones físicas, según se ha podido conocer, dista mucho de lo que se debería exigir para que una empresa pueda operar de manera rentable y sostenible.
Por otro lado, tenemos las noticias de que un gremio que amenazó con medidas coercitivas, de pronto se vio como gran triunfante al obtener lo que quería, la no eliminación del subsidio del combustible tipo diésel. Resulta que ahora un sector que se aventaja por diversos frentes que ya han sido analizados previamente, tiene la fuerza suficiente como para imponer su voluntad ante los planes y necesidades del país.

En otro espacio, los cuencanos nos hemos acostumbrado a un adorno de la ciudad que se convierte en una de las primeras imágenes que pueden apreciar los visitantes que ingresan al país por vía aérea. Nos referimos a aquella aeronave que fue secuestrada hace ya varios años y que reposa a un costado de la pista de aterrizaje del Mariscal La Mar. Aplicando una brevísima reflexión, podemos decir que conocemos de las necesidades financieras del ente embargador, sin embargo éste cuenta con un bien que hace mucho tiempo atrás pudo haberlo rematado y obtenido buenos réditos de su gestión.

Como podrá haberse dado cuenta estimado lector, hemos abordado diversos temas que en primer vistazo no tienen secuencia o conexión alguna, el desorden de estas reflexiones son el producto de todo lo que vivimos en el país actualmente; cuando pretendemos solucionar algún inconveniente, de pronto nos vemos envueltos bajo nuevos conflictos que nos hacen perder de vista algo que aun sin solucionar, de a poco nos vamos olvidando que existía.