Trato igualitario

Marco Antonio Piedra Aguilera

577

Para ninguna persona le resulta novedoso el saber que los valores que cancelamos por combustibles gozan de subvenciones de la cual nos hemos beneficiado los ecuatorianos durante muchas décadas, subsidios que han venido causando diversos impactos en la economía nacional. Ahora bien, resulta que cuando nuestra nación ya no pudo soportar más los gastos y compromisos a los que se debe hacer frente, como último recurso tuvimos que enfrentarnos a una medida que durante muchos años se ha venido analizando pero que ningún mandatario se atrevió a tomarla, al parecer lo crítico de las condiciones económicas ecuatorianas empujan a que se adopte una medida tan antipopular y drástica en pleno inicio de campaña electoral.

Ahora bien, a raíz de estas decisiones, deviene un sinnúmero de condiciones que deben ser analizadas y sin ningún criterio de importancia específicos, nos referiremos a dos frentes muy puntuales. En primer lugar, el gremio de transportes ha expuesto su decisión de iniciar con movilizaciones dado que se ven afectados por el alza de combustibles, situación que de primera impresión podría resultar algo comprensible, mas sin embargo una vez que se comienza a analizar las condiciones de dicha decisión podremos darnos cuenta de que lo manifestado por los representantes de dicho colectivo se fundamenta en criterios unilaterales y coercitivos, amparados en las condiciones particulares que no representan en lo absoluto el punto de vista de otros grupos sociales quienes comprenden que un país que adoptó el mecanismo de las subvenciones para su pueblo, cometió uno de los peores errores de su historia.

Para cerrar esta idea, es justo hacer referencia a que el grupo de transportistas continuamente se ve aventajado por exoneraciones de impuestos, planes de renovación de unidades, escaso o nulo control tributario en su operación, entre otras tantas medidas que han permitido que los propietarios disfruten de ventajas como en ningún otro sector de comercio o industria.
Desde el otro escenario, debemos tomar en cuenta que uno de nuestros combustibles llegó ya a superar el precio internacional de sus similares en algunos países, con lo cual se supone que deberemos contar con una gasolina con iguales o mejores atributos que sus equivalentes.

Sin embargo, recordando que la empresa ecuatoriana encargada de los procesos de transporte, refinación, almacenamiento y comercialización nacional e internacional de hidrocarburos es abiertamente conocida como un paraíso laboral debido a sus sueldos dorados con los que remuneran a sus colaboradores, y que la subida del carburante no se lo realiza para mejorar sus condiciones sino que se lo hace para cubrir una brecha fiscal.

Entonces bien, refiriéndonos a estos dos puntos específicos, notamos claramente que tienen condiciones muy favorables e individuales, con lo cual se rompe el principio democrático e igualitario que debe reinar dentro del país, podría ser que si los brazos no se quiebran y la firmeza se sostiene, los efectos de una decisión de esta naturaleza, en algún momento pueda llegar a afectar a todos por igual. (O)