La alfarería de don Eliseo Bueno, un arte que atrae a los habitantes de Gualaceo

1955
En el taller, Eliseo Bueno es el personaje central, allá llegan los turistas para admirar el trabajo de él y sus trabajadores, entre los que están sus hijos y esposa.(AZD)

Ranas hembras y machos, burros, cerdos, patos, gallos, o utensilios de cocina como tiestos, cántaros, jarrones, ollas y más, tanto barnizados como de color natural, son algunas de las figuras que se destacan en la parte posterior de la humilde casa que aprovechando los desniveles se ha convertido en el taller de alfarería, con varias áreas donde unas 16 personas laboran moldeando la arcilla.

Es el taller de Eliseo Bueno, quien vive moldeando arcilla desde los 12 años y ha hecho de esta actividad su fuente de trabajo y economía para la familia.

Él perdió a su madre cuando tenía un año, en su natal El Carmen de Jadán; luego a su padre cuando tenía 12, ésto lo forzó a iniciar su vida laboral desde los 12 años, y su primera oportunidad que luego se convertiría en la única hasta la actualidad, es elaborando artículos artesanales en arcilla.

Trabajó por varios años en Cuenca y aprendió el oficio de la alfarería, uno de los más antiguos de la humanidad, que se ha convertido en su propia fuente de trabajo, al montar su taller en el sector Llampasay, a 2 kilómetros del centro parroquial de Gualaceo.

Las vistosas figuras, de colores entre verdes, azulados. y color natural de la arcilla, llaman la atención.

Eliseo trabaja con 16 personas más, en su mayoría familiares, algunos se dedican a trabajar en la elaboración de las ranas, para ello ya cuentan con los moldes correspondientes, al igual que las botas, bueyes, burros, patos y más, que sirven especialmente de macetas para la siembra de plantas ornamentales.

Pese a la humedad en la que se mantienen todo el días sus manos al estar en contacto con la masa de lodo, Eliseo asegura que no tiene problemas de salud, excepto una amigdalitis que le dio hace unos años y para cuya curación el recomendaron los médicos operarse. “No me operé, empecé un tratamiento con medicinas naturistas y caseras, y estoy bien”, aseguró.

Ollas encantadas

Otros artículos con gran acogida son las ollas de barro, para el famoso juego popular de las ollas encantadas, sin bien hubo un tiempo de baja porque empezó a preferirse, cartones o fundas, en la actualidad la demanda es significativa.

Y es que lo tradicional es la olla de barro, en la que se colocan golosinas, alimentos, prendas de vestir y hasta dinero en efectivo, según se a la voluntad del donante, y los niños llenos de ilusiones, hacen todo el esfuerzo por romperlas vendados los ojos, para poder llevarse el contenido.

Por lo general la demanda de estas ollas que para negocio tiene un valor de 40 centavos, proviene de comerciantes, priostes y donantes, de las fiestas populares de los pueblos.

Materia prima

El taller está ubicado en el sector Llampasay a 2 kilómetros del centro cantonal de Gualaceo, en dirección Cuenca-Gualaceo, hasta allá llega la materia prima, es decir la arcilla, procedente sobre todo de minas de la parroquia Susudel del cantón Oña, y de Cuenca.

La arcilla es batida por los obreros, hasta que queda lista para poder moldear los objetos sin que se desperdicie el material.

Generalmente las figuras de animales, se elaboran utilizando moldes y el trabajo manual, mientras tanto, los cántaros y ollas son tareas mucho más ágiles con ayuda del torno eléctrico. Una vez elaborada la figura para al secado y finalmente el quemado en el horno.