Los diálogos se ahogaron en Carondelet

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Foto: Cortesía
La convocatoria al diálogo por parte del Gobierno de Lenín Moreno prometía resultados enriquecedores. Escucharse el uno al otro y tomar decisiones por el bien del país, se aseguró desde el oficialismo, pero, en medio de las mesas de conversación, se registraron movilizaciones y marchas sociales, gremiales y políticas.

El diálogo ha sido la bandera del Gobierno Nacional en estos dos años de poder, tratando de idear las decisiones que debe tomar. Voceros gubernamentales han indicado que las conversaciones se llevan a cabo en todo los sectores, con todos los gremios y en búsqueda del bien común.

No obstante, los encuentros ciudadanos no habrían calado por lo menos en algunos sectores, que decidieron salir a las calles a protestar y revivir escenarios que no se veían hace tantos años.

En el mes de abril, por ejemplo, se protagonizó una de las primeras movilizaciones en contra del Gobierno de Lenín Moreno; a la cabeza estaban sus ex aliados, que, para ese momento, se hacían llamar Revolución Alfarista.

Portando pancartas y banderas con consignas en contra del régimen gritaban “¡Basta del mal gobierno!” haciendo alusión a las medidas económicas, que para aquella época, tomó el régimen.

Según dijeron, no se cumplió ninguna de las ofertas que campaña que hizo el Jefe de Estado como candidato de Alianza PAÍS.

Una segunda marcha del movimiento Acuerdo Nacional por la Revolución Ciudadana se registró el 5 de julio, en esa ocasión, a más de criticar la administración morenista, rechazaron la «persecución política» de la que aseguraron es víctima el ex mandatario Rafael Correa y varios líderes del país.

Por tercera ocasión, el 13 de octubre, los ex simpatizantes de Moreno salieron a las calles, esa vez la movilización terminó en la cárcel 4, en donde estaba recluido el ex Vicepresidente del Ecuador, Jorge Glas.

Para esa fecha, las críticas se iban sumando: la entrega de la educación al MPD (actual Unidad Popular), la falta de construcción de viviendas, retorno de escuelas unidocentes, menos matrículas en educación inicial, pactos con Chevron sobre juicio amazónico,

En las marchas se registró represión policial y detenciones.

Pero no fue solo este sector político el que encontró en las marchas, protestas y movilizaciones una manera de mostrar su descontento con el régimen.

A la medida se sumaron, por ejemplo, los arroceros cerrando vías en varias provincias de la Costa y en varias oportunidades. El gremio exigía más controles en la comercialización y el combate al contrabando en las fronteras.

En Manabí, en octubre, se registró una medida de hecho por parte de la Unión de Volqueteros de la zona norte de la provincia, cerrando los tres accesos a la localidad, exigiendo oportunidades de trabajo y pago justo por su labor.

El 12 de octubre, Ecuador amaneció con un paro de transportistas. Los choferes profesionales paralizaron el servicio de transporte en Imbabura, Carchi, Santo Domingo, Los Ríos y otras provincias más.

Exigían al Gobierno revisión de puntos y entrega de licencias profesionales; cuestionaron la metodología para evaluar el conocimiento de los aspirantes a obtener un documento. Y aseguraron que el sistema se presta para la corrupción.

Pedían que la profesión del conductor se la considere de alto riesgo para que puedan jubilarse a los 20 años de trabajo.

Incluso los periodistas del Ecuador se autoconvocaron a una movilización pacífica para protestar en contra de las declaraciones del Presidente de la Comisión de Derechos Colectivos, Jorge Corozo, quien recalcó que para ejercer el periodismo no se requiere título; tema que estuvo en análisis en el marco de las reformas a la Ley Orgánica de Comunicación.

Los maestros también salieron a la calle. La protesta se concretó el 23 de noviembre para pedir la dignificación del Magisterio y que no se dé un recorte en los recursos en la educación para el 2019.

“Los textos escolares, lo que es la implementación escolar, la repotenciación de las unidades educativas –que de hecho ya están paradas-, la creación de nuevas –como fue la palabra del Presidente Moreno-, inclusive el escalafón docente del magisterio”, se verían truncados, lamentó Luis Rosero, coordinador zonal de la agrupación de docentes.

El 15 de noviembre llegó a Quito una marcha promovida por los indígenas, denominada «Por el agua, la vida y contra la corrupción». Tras recorrer 11 días varias poblaciones ecuatorianas, los voceros de la movilización entregaron a la Asamblea un proyecto para prohibir la minería metálica en Ecuador.

«Agua quiero, oro no», fue la consigna que más se escuchó entre los indígenas a quienes se unieron activistas, cuyo pedido principal era que se deje bajo tierra el petróleo del campo Ishpingo, ubicado en el Parque Nacional Yasuní.

El 26 de noviembre, en la ciudad de Tulcán, provincia de Carchi, se registró un paro de transportistas exigiendo un gabinete presidencial en la localidad para exponer la problemática económica y buscar soluciones. Acusaron de «sensible abandono» a esa zona fronteriza. El Gobierno acudió al diálogo y se levantó la medida.

A inicios de diciembre, de su lado, los trabajadores de GamaTV realizaron un plantón en Quito y Guayaquil para exigir al Presidente Lenín Moreno que cumpla con el compromiso de pago de USD$ 6 millones de dólares por la retransmisión de los enlaces sabatinos.

Frases como “¡Presidente estamos tres meses impagos!; ¡BIESS- IESS cancelen los sueldos!” esperaban una respuesta del Gobierno.

El recorte presupuestario en USD$145,1 millones para la educación superior en la Proforma 2019 motivó la reacción juvenil y universitaria.

En Quito, Puyo, Cuenca y Guayaquil se registraron marchas bajo las consignas: «Contra la educación mercantil está la organización estudiantil»; “Hay plata para los bancos y no para estudiar”; «El pueblo unido, jamás será vencido»; «Lo que el pueblo necesita es educación gratuita».

El pulso lo ganaron los universitarios; el Gobierno desistió de reducir y mantuvo los recursos para el 2019.

Otra marcha, pero, en cambio, para pedir al Gobierno ayuda se registró el 3 de diciembre pasado, bajo la consigna «Marcha por el trabajo y la Libertad» un grupo de quiteños se movilizó para pedir el regreso de espectáculos taurinos que, según señalan, «son tradicionales».

En esta marcha también se incluyen galleros, chagras, casinos, hoteleros, vendedores ambulantes; ellos buscan dejar sin efecto los resultados de la consulta popular que estableció la eliminación de las corridas de toros.

Ecuadorinmediato

(PAY)