Endeudamiento externo

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Raros son los casos de países autosuficientes en términos económicos. Lo normal es que, por diversas razones, los Estados deban recurrir a préstamos externos para equilibrar sus economías. En unos casos se toman estas medidas por carencias y crisis, en otros como inversión para emprender en obras que en el futuro cercano o lejano tendrán un rendimiento que, además del pago de lo invertido, generarán nuevas riquezas. El endeudamiento público y privado no es negativo en sí, lo que es grave es que se lo haga en exceso y se dediquen los dineros a obras de poca trascendencia llegándose al despilfarro. Un buen gobierno maneja este problema con sensatez, partiendo de las posibilidades de pagar con solvencia y tomando en cuenta, con seriedad, los recursos de que se dispone para el pago.

Hace algunas décadas, el endeudamiento de los países latinoamericanos fue general y dio lugar a una grave crisis que afectó a todos los gobiernos. Ante los problemas, un planteamiento visceral para salir delante de la crisis era que no se pague la deuda externa y era frecuente que, en determinados grupos políticos extremistas, se atribuyera el problema a una maniobra del imperialismo encabezado por Estados Unidos del cual había que liberarse con lo que, se entraría en una época de prosperidad. En nuestros días, en la Unión Europea se dan problemas similares como el caso de Grecia. Italia, una de las mayores economías del mundo, tiene serios problemas en este campo.

En nuestros días se han dado algunos cambios. China es uno de los mayores prestamistas y es el país al que Ecuador más debe –hasta ahora no hemos oído hablar de “imperialismo chino”- Hace unos días el actual presidente consiguió del gigante asiático nuevos préstamos. A primera vista se puede decir que no cabe endeudarse más. Pero es necesario tomar en cuenta que estos dineros se necesitan, no por la política económica actual, sino por la calamitosa herencia que dejó el anterior gobernante que, dando muestras de insensatez, despilfarró los recursos del segundo boom petrolero y endeudó al país sin tomar en cuenta algo elemental: la variación internacional del precio del petróleo creyendo, con egocentrismo, que esa bonanza iba a ser eterna.