Habemus Vicepresidente

Marco Salamea Córdova

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No pasaron muchas horas, desde la renuncia de la Vicepresidenta Vicuña y tal como estaba previsto, Otto Sonnenholzner fue designado Vicepresidente de la República por la Asamblea Nacional. El apoyo que obtuvo de los Asambleístas de CREO, PSC, Suma y de otros sectores de derecha, amén del apoyo de los asambleístas oficialistas de Alianza País, permitió dicha designación.

Si bien en su discurso de posesión el flamante Vicepresidente fue conciliador con todos los sectores políticos, incluidos con los que votaron en contra de su elección, es claro que esta fortalecerá el giro a la derecha neoliberal que ha ido mostrando el régimen morenista; un giro expresado sobre todo en la orientación que ha ido asumiendo su política económica, y que ha tenido como artífices a los ministros de frente económico provenientes de los estratos más altos del mundo empresarial, a saber: el ministro de finanzas Richard Martínez, el ministro de industrias y comercio exterior Pablo Campana, y el ministro de agricultura Xavier Lasso.

Es que para un Gobierno que asoma como políticamente debilitado, entre otras cosas debido los problemas económicos heredados del correísmo y que aparecen como difíciles de resolver, la opción que encuentra en la actual coyuntura es apoyarse políticamente y de manera creciente en los grupos de poder económico y sus representantes políticos; lo cual no excluye, sin embargo, cierto interés por mantener todavía alguna imagen de “izquierda”, ubicando en algunos ministerios del frente social y político a supuestos representantes de esta tendencia política.

En el marco de esta lógica la presencia del nuevo Vicepresidente representa un punto clave para consolidar la nueva tendencia ideológico-política del régimen morenista, pero también para avanzar en el proceso de “descorreización” del aparato gubernamental, donde todavía subsisten ciertos resquicios del correísmo aunque bajo el ropaje del morenismo.
Alianza País, por lo tanto, va dejando de ser el partido de Gobierno y se va convirtiendo más bien en una suerte de “mal necesario” para Lenín Moreno Moreno, especialmente porque puede hacer que los asambleístas de dicho movimiento político actúen para apoyar los intereses y proyectos gubernamentales desde la Asamblea.
Aún más, una eventual salida de la Presidencia de Moreno no sólo que podría adelantar el regreso de la derecha del siglo XX al poder, con Sonnenholzner como Presidente, sino que sería también el final de la versión morenista de Alianza País. (O)