El tablero

José Chalco Salgado

587

Se repite. Hasta el último. El tablero político no está alineado ni claro. No muestra ni un mínimo de certidumbre . Todo es como de última hora.

El tablero político aún no está definido. De hecho. Ahora mismo, mientas usted y yo repasamos esta columna de opinión, hay llamadas, mensajes, medios acuerdos y promesas por verificar. Hay aún, en este momento, cuestiones por determinar entre los tentados candidatos. Por ejemplo, la prefectura está libre. Intentar concretar una sólida votación para ese cargo no presenta, ahora, mayor dificultad. Hay una especie de vacío de candidaturas que no han llegado a convencer y definir posiciones e intereses en la gestión para el Azuay.

La prefectura es un espacio de amplia gestión política y directa conexión con las zonas rurales. Su espacio de acción atiende a una mirada del desarrollo urgente y la conexión de calidad entre todos los cantones y parroquias del Azuay. La función de la prefectura consiste en entender que afuera de la ciudad es en donde más nos necesitan. En donde aún está todo por hacer. Sin embargo, por ahora, no existe un candidato que con claridad demuestre la imagen que mire hacia los objetivos por cumplir. El tablero está inconcluso.

La alcaldía es otro cantar. Entre vanidad, ilusiones y continuidad camina la ciudad. Los posibles candidatos no muestran sus afinidades. La encuestas finales este fin de semana se hacen. Para cada uno nada está dicho. Hasta el final. Lo único claro es una carrera por negociar, ceder, reorganizar y adecuar la campaña.

Cuenca ya no es un territorio con una población homogénea y menor a cuatrocientos mil habitantes. Cada año se acerca con pasos agigantados a constituirse en una ciudad de un millón de habitantes. Entonces, no es un cantón que camina inerte; ha mostrado desafíos a cumplir y decisiones que deben tomarse con prontitud antes de la convulsión propia a una ciudad que necesita planificación y audacia para la gestión pública.

Lo local no está definido. Y no es la primera vez que los cuencanos nos vemos abocados a una suerte de falta de claridad y certidumbre del escenario político de la ciudad y provincia. El tablero, aunque chueco chueco, algo bueno parece pronto –hasta el 21 de diciembre- anunciar. Que sea todo por el bien de Cuenca y el Azuay. (O)

josechalcosalgado@gmail.com