Josefina Cordero

María Eugenia Moscoso C.

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Mis recuerdos sobre Fina Cordero –tía Fina, como la llaman mis hijos y nietos- se remontan por siempre. Compañera y amiga de mi madre Leonor –recién fallecida a sus 98 años- permiten haberla conocido de cerca y haber recreado de su gran memoria, de su don poético y de sus búsquedas permanentes en torno a la historia de Cuenca y de sus habitantes, de las familias de la morlaquía y de sus costumbres.

¡Fina, a sus 97 años, es una mujer sin igual! Lectora, escritora y compositora de música. Tres talentos que han sido tomados en cuenta, por la Academia de la Lengua, Capítulo Ecuador, para nombrarla “Académica Honoraria”, título no extendido, sino tan solo a dos personas, antes de esta Académica Honoraria, recién nombrada. Una persona de México y otra de Chile, le han antecedido a Josefina Cordero Espinosa, en esta elevada designación.

Su inspirado discurso de incorporación se desplegó en torno al campo y a su amor por él. El sabor eglógico de sus palabras, permitió que el público presente dimensionara los valores poéticos y campestres de la nueva Académica Honoraria de la Lengua, Capítulo Ecuador. (O)