Lecciones

Juan F. Castanier Muñoz

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Definitivamente la vida está hecha de lecciones, y quien no las aprende, pues esta irremisiblemente condenado a volver a caer, una y otra vez, en los mismos errores. Claro está que los arrogantes, los vanidosos, los soberbios, los que se creen dueños de la verdad, jamás dicen “nos equivocamos”, jamás piensan en aprender ninguna lección, porque para ellos, las lecciones las dan ellos, ellos constituyen la quinta esencia del saber y las equivocaciones son patrimonio de los demás.

Y me he puesto a pensar entonces en los días de gloria del correismo. Como se festejaba la ilegal destitución de 57 diputados electos por votación popular, como se lanzaban trompetas al viento cuando en vez de 100 se habían logrado “solamente” 84 asambleístas oficialistas para la Asamblea del 2008, cuando en vez de 100 se habían conseguido “únicamente” 87 asambleístas para la Asamblea del 2009-2013, cuando cada elección era celebrada con bombos y platillos, y con la voz ronca de júbilo, y emborrachados de poder, se proclamaba una nueva “paliza” electoral para las próximas elecciones.

Y me he puesto a pensar que para aquella época dorada, el “colocar” 12.000 adherentes en una concentración política, cuando lo presupuestado eran 15.000, se consideraba prácticamente una “fracaso” que era duramente reclamado a sus organizadores.

Un pequeño espacio vacío en un coliseo en donde iba a hablar el líder, casi casi representaba un insulto. Y los doctorados honoris causa, a millares surgir, algunos de ellos de universidades desconocidas y con el único fin de satisfacer la vanidad del “reconocido”. Y las delegaciones para viajes diplomáticos o en giras de negocios, con comitivas numerosísimas, con hoteles de primera, con equipos de seguridad de padre y señor nuestro. Y las giras políticas con el infaltable acompañamiento de los empleados contratados que tenían que habilitarse para llevar puesta una camiseta y una gorra verde flex, una banderita en la una mano, un sanduche en la otra, una cola en el bolsillo y un pito de plástico en la boca, ¡imposible de retirarse!. Ah, y pasar lista con el “encargado” de verificar su “lealtad” al partido. ¡Qué tiempos aquellos!

Y ahora para estar celebrando, aunque con la rabia contenida, que la Interpol haya tenido la “bondad” de no aceptar, en primera instancia, una difusión roja que, en otras palabras seria, el apresamiento de su líder, “allende los mares”, por existir muy serias presunciones que, desde el mismísimo Carondelet, se planeó el secuestro, en Bogotá, del ex asambleísta Fernando Balda. Dice un aforismo que mientras más alto se sube, más duele la caída, y calza bastante bien para el caso que nos ocupa pues el ex presidente Correa, tuvo, sin lugar a ninguna duda el control de los poderes como ninguno de los presidentes ecuatorianos lo ha tenido, hizo las leyes a su antojo, manejo una bonanza económica sin precedentes y se “merendó” la posibilidad de pasar a la historia como un presidente serio y respetable. (O)