Josefina Cordero Espinosa

Eduardo Sánchez Sánchez

384

Distinguen las personas, cuando pulen sus cualidades intelectuales, y participan en la sociedad a través de generar pensamiento, poesía, luz, elegancia con el idioma, llegar al lector mediante criteriosos comentarios que enriquecen el conocimiento humano y la imaginación. Proviene de una familia distinguida, su abuelo paterno fue el Dr. Luis Cordero Crespo, expresidente de la República, poeta, quichuista, botánico, diplomático y estadista y la abuela fue la dama quiteña Doña Josefina Espinosa Astorga. Entonces es posible entender su crisol de amor a la naturaleza y alto grado de sensibilidad por las artes, la poesía y el afecto por lo bucólico, todo en un gran legado hacia el Padre de Finita, don Enrique Cordero Espinosa, quien se casó con doña Adelina, hija de Don Darío Espinosa Andrade y Doña Josefina Espinosa Morales, quienes infundieron en la hoy homenajeada, sentido social con respeto y admiración por el indígena, una verdadera pasión desbordada por la lectura, la poesía, la música como sensible ejecutante del piano, y un mérito extraordinario en haber grabado con perfección los cientos o acaso miles de libros que pasaron por sus manos, ennobleciendo su personalidad con sencillez y espontaneidad forjadas en el crisol hogareño de campo en las haciendas familiares de Molinohuayco y Charcay, doradas espigas de trigales, viento, niebla, lluvia y cerca del sol andino que madura ocas, maíz, y papas, alimentos ricos y el trigo materia prima de harinas para el noble pan dorado en horno de leña, laborioso fruto de las manos de finita, que no sólo toman el libro o el piano, sino a los alimentos para darlos identidad de hogar, de dulzura compartida en el seno del ágape familiar, adornado por los ocasos en Charcay que lucen de ensoñación y armonía colosal, efímeros como el paso del tiempo, pero gestores de sueños y pasiones por el horizonte, infinito de luz, poesía y amor por la vida, como Finita lo sabe sentir a través de mil Vivencias en su longeva y prolífica vida, expuestas al lector con relatos y sentires de natural espontaneidad en una prosa poética castiza, afinada, melodiosa, de lenguaje lírico elegante, todo esto y más lo disfrutamos sus lectores de los sábados en El Mercurio, en donde sus artículos sentidos, humanos, ricos en expresión, con la miel de su bondad y la experiencia de su prolífica vida, sus vivencias y experiencias, su ortodoxas costumbres de hogar, su calidez como ser humano de nobles sentimientos, comparte con sus lectores. Disfruta de lo que hace a sus 97 años, lúcida y brillante, saludable y lozana, generosa y amable, así es Finita en su seno familiar y de amigos.

De manera muy acertada, tuvo lugar en Cuenca la incorporación de Doña Josefina Cordero Espinosa de Crespo, a la Academia Ecuatoriana de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española, en calidad de MIEMBRO HONORARIO, se brindó la bienvenida a la recipiendaria, con brillantes discursos pronunciados por Susana Cordero de E y Simón Espinosa C, respectivamente Directora y Subdirector de la Academia. Expresamos desde ésta columna, una cálida felicitación a la acreedora de tan justo reconocimiento, que honra a las letras de nuestra Cuenca y el País. (O)