Uso de armas de fuego

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Durante estas últimas semanas se ha reavivado en nuestro país el tema de la libertad que algunos reclaman para que los ciudadanos puedan portar armas y con ellas defenderse de la violencia y la inseguridad. El planteamiento inicial surgió hace pocos días de parte de asociaciones de ganaderos de algunas provincias de la Costa que argumentan que la delincuencia ha crecido significativamente en el agro y que los delincuentes obran con toda libertad ante la imposibilidad legal de los ganaderos de portar armas para defender su propiedad. La preocupación de estos compatriotas es justa, pues especialmente en zonas alejadas la gente no tiene la protección diaria de las fuerzas del orden y de ello se aprovechan los delincuentes para asaltar y robar usando armas de fuego. Pero la solución no es armar a la gente.

La libertad de los ciudadanos para portar armas, es un tema debatido en muchos lugares del mundo. Hay países como los Estados Unidos , donde el uso está permitido a través de una Enmienda constitucional que garantiza esa libertad. En otros países, en cambio, está prohibido y entre ellos en el Ecuador en donde desde inicios de esta década no se permite a los particulares portar armas de fuego. En los Estados Unidos, las escenas de terror repetidas incesantemente en los últimos años de personas disparando armas de fuego en centros de educación, lugares religiosos o espacios públicos, evidencia que esa facultad para comprar y usar libremente armas es totalmente dañina.

Es una vieja verdad aquella de que la violencia genera más violencia. El uso indiscriminado de armas de fuego por parte de la ciudadanía entraña un peligro gigantesco de que la violencia aumente en forma incontrolable. Delincuentes y personas mentalmente desequilibradas portando armas de fuego conforman un cuadro tétrico que debe evitarse a toda costa. En zonas y situaciones de alto riesgo,como algunas áreas rurales, es necesario que se intensifique la acción de las fuerzas del orden y que se adopten sistemas apropiados para dar seguridad a la gente. Portar libremente armas de fuego sería un riesgo incalculable.