Derecho a la movilización

228

Un principio jurídico básico sostiene que los derechos de personas e instituciones llegan hasta donde empiezan los de los otros. Esencial a una democracia es el respeto de los derechos por parte de los poderes públicos, pero, en una colectividad civilizada, el respeto a los derechos de los demás por parte de ciudadanos e instituciones privadas es fundamental. No cabe, si hay un mínimo de espíritu cívico, reclamar reales o supuestos derechos o expresar aspiraciones atentando contra derechos básicos de los otros. Fácil es echar la culpa al gobierno de los desórdenes, pero es fundamental que las propias organizaciones ciudadanas respeten el orden. Poco sentido tiene reclamar supuestos derechos, atropellando los de los demás.

La movilización es un derecho fundamental, sobre todo en centros urbanos en los que las personas tienen que hacer frente a necesidades básicas como trabajar o estudiar y para que esto ocurra, los sistemas de movilización tienen enorme importancia, de allí que, personas o instituciones privadas que prestan estos servicios no pueden, por ningún concepto, suspenderlo ni obstaculizarlo. Este tipo de acciones se considera un delito en las leyes penales y no tiene sentido que para hacer discutibles reclamos se recurra a este tipo de acciones delictivas. La democracia, más allá de los principios, es una forma de vida que hay que aprender a manejarla y respetarla. Medidas como las que comentamos demuestran carencia de cultura cívica.

La huelga y medidas similares se considera que van contra quienes tienen poder económico o político, por parte de grupos débiles que buscan mejores condiciones de vida. En las obstaculizaciones de movilidad vehicular, los grandes perjudicados son los menos poderosos que, para lograr sustento de su familia tienen que trabajar movilizándose en vehículos públicos. Estudiar es un derecho y, hasta cierto nivel, una obligación para niños y jóvenes. Impedir que estos sectores que son el futuro de la patria se preparen debidamente, es atentar contra ellos, de manera especial de los que carecen de recursos para movilizaciones particulares que son la mayoría. No cabe que, aprovechando la tolerancia reinstaurada, se cometan abusos contra los más necesitados.