Recorte presupuesto universidades

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Inquietud se dio en las universidades públicas del país, ante un posible recorte presupuestario respecto a las asignaciones que les corresponde, ya que el Gobierno Nacional, dentro de las medidas de austeridad practicadas para reducir el déficit fiscal, herencia del manejo económico del pasado gobierno, mediante recortes para el próximo ejercicio presupuestario de 2019, en los diversos rubros presupuestarios estatales como la Educación Superior, asunto en el que se dio marcha atrás, ante las protestas en las calles de diversas ciudades del país que realizaron estudiantes y catedráticos.

En diversos lugares del país, los universitarios han reaccionado de inmediato con marchas y otras acciones pacíficas, puntualizando que no se hallan influidos o manipulados por intereses políticos, sino que únicamente les mueve el difícil panorama de la Educación Superior de carácter público, cuando por sobre la crisis presupuestaria que atraviesan los citados establecimientos, se planteó el cercenamiento de esos recursos que ya son del todo insuficientes, situación que pone en graves dificultades a las universidades nacionales de carácter público.

Pero no solo los centros públicos de Educación Superior han manifestado preocupación por el anunciado recorte en los presupuestos de estas instituciones en el próximo año, sino también algunas universidades privadas que reciben asignaciones puntuales del estado, para permitir el acceso de alumnos de escasos recursos mediante el sistema de becas y otras ayudas, ya que con los recortes, de hecho se reducirían notoriamente las posibilidades de becas en un porcentaje más o menos importante, cerrando así el acceso a estas universidades de alumnos que requieren de becas para sus estudios superiores.

El Gobierno Nacional debió considerar esta situación para hallar oportunamente los mecanismos que fuesen necesarios para evitar una reducción presupuestaria en las universidades, que desde hace varios años atraviesan, unas más, otras menos, dificultades en sus asignaciones, que les impiden ampliar la oferta académica, construir más aulas, laboratorios, etc. con lo cual en definitiva es el país el que sale perdiendo al hallarse en crisis sus universidades públicas. Lo recomendable sería aumentar los recortes presupuestarios en instancias meramente burocráticas, pero no en el área educativa.