Otro pulmón

Nicanor Merchán Luco

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En días atrás el alcalde Marcelo Cabrera inauguró el megaparque Tarqui-Guzho, junto a la avenida 12 de octubre, el que se desenvuelve a lo largo del río Tarqui, frente al “Campus Yanuncay” de la Universidad de Cuenca, el que tomo diez meses de construcción en el que se invirtieron 1 millón 800 mil dólares y tiene cerca de nueve hectáreas. Allí hay plantas de diferentes especies, también animales silvestres como raposos y varias clases de aves, existe una amplia cominería, juegos infantiles, casetas para descanso, pista de bicicrós, espacios para asar carnes, amplios estacionamientos, baterías sanitarias. Es un lugar muy amplio para el esparcimiento familiar. Este espacio estaba antes abandonado pero ahora este megaparque ayudará a fomentar el turismo. Por esta importante obra, el alcalde merece felicitaciones, ya que este megaparque no solo que mejora las condiciones ambientales, sino que también servirá para mejorar la calidad de vida física y mental de los habitantes que lo visitan.

Las ciudades se dice que deben tener entre 10 y 15 metros cuadrados de espacio verde por habitante. Los estudios señalan que este espacio si lo tiene Cuenca. Las zonas verdes de la ciudad se convierten en auténticos pulmones, los que ayudan a limpiar el aire contaminado. Forman estos pequeños oasis en medio del hormigón, producen oxígeno y estas zonas verdes reducen el estrés y ayudan a las personas a conectarse con la naturaleza, por consiguiente ayudan a tener una buena salud emocional junto a la naturaleza, pero también los estudios demuestran que estos parques ayudan a la relación social para que sobretodo los jóvenes se reúnan y se relacionen mejor, y sobre todo, la mejor manera de sensibilizar a las personas para que entiendan la protección a la naturaleza es conectarles con estos espacios, los que nos hacen más sensibles y nos permiten entender el cuidado y protección de la naturaleza. Este megaparque que amplía el cinturón verde de Cuenca permite proteger el medioambiente, la flora y fauna frente a los ojos de sus habitantes y se constituyen en una verdadera escuela de aprendizaje.

En medio de los centros urbanos, los jardines, parques, cinturones verdes y megaparques tienen fines ecológicos y son zonas naturales de una significativa belleza y con los juegos, canchas deportivas y jardinerías promueven la integración entre los habitantes, además de ayudar a reducir la temperatura en los días extremadamente calientes sirven de refugio de una importante fauna y en algunos parques lineales sirven de verdaderos dormideros de aves; ayudan a promover la conservación y repoblación de la flora. Las áreas verdes dentro y junto a la ciudad forman parte de los llamados cinturones verdes y son de gran importancia ambiental y urbanística. En esta ocasión el gobierno local al dedicar mayores recursos a estos pulmones verdes lo hace bien y por consiguiente no hay que parar con esta política hasta que podamos unir los parques lineales con las zonas de amortiguamiento y el Parque Nacional Cajas. A Mazán y a Llaviuco deberíamos convertirlo en otro megaparque. (O)