Combativos

José Chalco Salgado

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El ex canciller Ricardo Patiño llamó a una “resistencia combativa” en contra del actual Gobierno. La toma de carreteras, incidentes, ocupar instituciones y realizar manifestaciones públicas serían parte de las acciones a tomar.

Patiño, de los más cercanos y funcionales al modelo autócrata que impuso Correa, parece no únicamente haber olvidado lo que sí está “prohibido olvidar”: los diez años de represión, obstrucción, criminalización de la protesta social y desarticulación de las organizaciones en el Ecuador. Y es que fue el correísmo, del cual Patiño ocupó todos los cargos que pudo, es el que ahora quiere salir a las calles invocando su derecho a protestar. Pero es el mismo correísmo que en cada acto que pudo eliminó el derecho a la protesta social. Persiguió, insultó y apresó a estudiantes y dirigentes sociales. Arrastró en la vía pública a mujeres, niños y artistas que buscaban expresar sus preocupaciones y posiciones frente a la política de Estado. Es el mismo correísmo que puso detrás de cada opositor un equipo de comunicación con cámaras y agentes de inteligencia para desprestigiarlos y atacarlos. Es el correísmo que tiene en su lista haber desaparecido la renovación de una generación entera de nuevos perfiles políticos. De hecho, es el correísmo de la estatización de participación social y la construcción de moldes discursivos para limitar y atemorizar a la espontánea organización social.

Es decir, ahora quienes se declaran perseguidos y combativos, fueron los mismos que condenaron y combatieron contra cerca de 215 ecuatorianos a quienes denominaron como terroristas por disentir contra el Gobierno anterior. Son quienes calificaron de bestias miserables, pelucones y derechosos a los que manifestaron en las calles con una voz democrática y distinta. Son ellos, los hoy combativos, quienes persiguieron y criminalizaron la protesta social, pero que hoy ante la vigencia de un Gobierno tolerante y democrático tienen el derecho que en los últimos años no se tuvo, con una significativa diferencia: todos o casi todos los combativos correístas, tienen instaurados en contra suyo una serie de procesos de investigación penal y administrativa por el feriado de la última década. Y son ellos los que están en cárceles y han fugado. Son ellos quienes defienden a los que tienen cuentas pendientes con la justicia y tan solo huyen y huyen. Mientras nosotros, los que estuvimos en las calles los últimos diez años, estamos libres, no defendíamos a personas fugadas o encarceladas, sino defendíamos un único valor: la democracia. (O)

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