Respeto a la ciudad

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La ciudad la hacemos todos los que habitamos en un centro urbano, al margen de si nacimos o no en él. Más allá de las disposiciones legales que debemos observarlas, todos tenemos la obligación de cuidarla, lo que se robustece con el amor que por ella tenemos, el orgullo de sentirnos parte y la creencia de que es un lugar muy apropiado para llevar una vida optimista. De esta tendencia altamente generalizada se desprende el respeto que debemos tener hacia ella, no tan solo mediante expresiones verbales, sino con nuestro comportamiento para mejorarla y embellecerla o por lo menos evitar que se le cause algún tipo de daño o que atente contra sus características estéticas. Se trata de una condición positiva de los habitantes urbanos.

Una opinión generalizada de los que visitan Cuenca, es que se trata de una ciudad limpia. Es evidente que la municipalidad, desde hace décadas, ha instalado un sistema de aseo que se lo mantiene y opera con presteza. Pero también es verdad que ha habido un cambio positivo en la actitud de sus habitantes que con más frecuencia usan los basureros públicos para desperdicios, se empeñan en respetar los jardines que están en las áreas de recreación y aumenta el número de quienes asumen voluntariamente la limpieza de las aceras que se encuentran junto a su habitación, oficina y negocio. En los caminos peatonales que se encuentran junto a los ríos con fines de ejercicio físico y recreación se constata este comportamiento.

Lamentablemente, no ocurre lo mismo con las paredes de las casas. “Paredes y murallas papel de los canallas” reza un antiguo aserto y esta actitud canallesca está demasiado extendida. El término grafiti puede interpretarse de algunas maneras asociándolo con expresiones espontáneas de arte visual con propósitos estéticos, lo que es discutible. Lo grave es que se recurre a este vocablo para escribir o ensuciar paredes y manifestar actitudes ruines de quienes, amparándose en las sombras de la noche, ponen de manifiesto anomalías psicológicas. La clandestinidad dificulta el control, pero es importante que se tomen medida para evitar o, si la canallada ha sido consumada, borrarla cuanto antes por respeto a la ciudad.