1.435

Aurelio Maldonado Aguilar

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Los números son infalibles y certeros y nos proporcionan los datos exactos para el cabal entendimiento de cualquier problema. Gracias a ellos se pudo entender enormes problemas del universo y son ellos, los fríos y esqueléticos números, quienes y ahora nos pueden dar la certeza de que en el gobierno de los corazones ardientes y mentes lúcidas de Correa, se erigió como conducta la persecución y el atropelló de todo aquel mortal que levantaba su voz en protesta. Grupos humanos enteros fueron puestos en la picota y muy claros y tristes son aquellos casos donde se persiguió ideas y tendencias disímiles a las del gobierno, amparados en el negro sayal de la justicia manipulada y cautiva, la que, con pujos de solemnidad, era la que lograba cerrar el cerrojo y acallar las voces de un pueblo y gente, que, según la Constitución y las leyes, tenemos derecho a la protesta, mucho más si ésta se contempla dentro de verdades y circunstancias comprobadas y ciertas.

“Perseguidos políticos nunca más” es el nombre de la Comisión conformada por el Consejo de la judicatura en transición, comisión que se encuentra atiborrada de denuncias sobre persecución de la marea verde, reuniendo la bicoca de 1.435 denuncias, de las cuales más de 300 están claramente documentadas y demostradas, pudiendo citarse casos emblemáticos y crueles como de Villavicencio y Jiménez, los periodistas del gran hermano, Bonill y grupos humanos enteros como los 10 de Luluncoto, Saraguros y amazónicos, el 30s, la Comisión de la verdad por ellos mismos creada y luego perseguida por decir justamente la verdad y no dejarse amordazar, etc. Este medio fue también uno de los perseguidos y a través de ese hombrecito tenebroso de Ochoa y su inquisitorial ley de comunicación, debió afrontar en audiencias muchos procesos injustos y pueriles, como una coma, según ellos mal colocada en un titular y a pesar de todo, el medio salió airoso, por que la verdad fue tan elocuente y grande que ni las manos negras pudieron callarlo.

El tiempo descubre todo. Cuando el poder omnímodo cae, porque tiene que caer como a sucedido en todos los ejemplos y latitudes del mundo, emerge como un aceite pestilente en medio de aguas claras las formas de ultraje, que en nuestro caso patético fueron la cárcel con la justicia cómplice y el insulto sabatino denigrante y burdo, donde turbas pagadas con sanduchitos y colas, aplaudían a rabiar como vulgares y dramáticas marionetas de cuerda listas como un resorte a inflar el ego del monarca y su esmirriada corte con sus estruendosas palmadas. Patiño, que fue todo en la triste década perdida, alza la voz y pide al pueblo levantarse y pasar a la resistencia combativa con cierre de carreteras, protestas violentas en ciudades y anarquía en contra del gobierno de su antiguo legionario, Moreno, que dicho sea de paso, es solo boca y consejos cuánticos como dice el vulgo, pues en dos años nada se recaudó y recicló la mayoría de los antiguos coidearios y que baja en popularidad y gana en huevazos que manchan su áspera melena, proyectiles lanzados por los amantes de Correa, aparentemente. Este estertóreo grito de Patiño llamando a la revuelta, hubiera sido suficiente causa para perseguirlo, como lo hacía él cuando era el segundo ídolo de mentes lúcidas. (O)