Historia del Hospital Real de la Caridad de Cuenca

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En el espacio donde está ubicado el Museo de la Ciudad, en las calles Gran Colombia y Benigno Malo, conocido como ex Escuela Central, funcionaba el Hospital Real de la Caridad de Cuenca u Hospital de los Betlemitas.

Jacinto Landívar, médico y docente universitario durante 35 años, presentó este tema en su libro “Historia del Hospital Betlemita”, en el marco del “X Congreso Ecuatoriano de Historia”, que se realizó en el Aula Magna de la Universidad de Cuenca.

Esta obra analiza la repercusión que tuvo para la Cuenca Colonial y su Corregimiento, el advenimiento de la Comunidad de los Frailes Betlemitas, quienes reorganizan el antiguo Hospital de la Caridad, crean la primera botica de la ciudad, y modernizan tanto el hospital y sus anexos como: enfermería, capillas, crujías y cementerio, indicó Jacinto Landívar, quien investigó durante 6 años este tema.

La pregunta para iniciar la investigación es: ¿Cuál fue el hospital antes del San Vicente de Paúl, que es anterior al actual Vicente Corral Moscoso?, indicó el autor.

Entonces, Juan Chacón y su papá Manuel Agustín Landívar, descubrieron que era un hospital llamado de los Betlemitas, pero eran muy sueltas las investigaciones, y a raíz de que Jacinto Landívar tuvo que realizar una tesis para la graduación de la Maestría de Historia de la Universidad Andina, comenzó a investigar todo sobre el Hospital Real de la Caridad, que funcionó durante la Colonia tardía de Cuenca, de 1746 a 1822.

El primer Hospital de Cuenca fue fundado por los españoles desde la Colonia y siempre se llamó Hospital Real de la Caridad o de la Misericordia, y los frailes Betlemitas toman este hospital destruido, lo reorganizan y administran.

Incluso en el año 1746, hay expedientes de la compra del sitio a don Mariano Abad y Carrillo para este hospital.

En el libro consta la creación, la reorganización y su mejoría. El hospital tuvo botica, enfermería, convento, capilla y cementerio propio, cuando lo toman los Betlemitas.

Ellos eran una comunidad religiosa, dedicada a brindar salud, eran unos frailes hospitalarios, que se dedicaban a atender hospicios, con sentido de caridad cristiana, piedad y misericordia. El hospital atendía a los pobres, los necesitados, forasteros, a la clase inferior, señaló.

Este hospital funcionó hasta 1822, en que vienen las guerras de la Independencia, y Simón Bolívar ve que es necesario un mejor espacio, porque llegan grandes Ejércitos con enfermedades de traslado y heridas de guerra, y este espacio se colmó y los Betlemitas dijeron ya no podemos más y se volvió un Hospital militar en ese año.

Eran muy organizados

Los Betlemitas se formaron para ser gente de hospital. Había un fraile que era director, otro boticario, otro enfermero, y un cocinero que determinaba lo que el paciente debía comer, eran organizados. Ellos trajeron libros de Medicina, lo que era muy importante. Muchos de ellos quizá se perdieron o se llevaron cuando salieron del país, indicó.

Jacinto Landívar descubrió que hay un libro en Cuenca, y curiosamente su papá coleccionó los 5 tomos de ese libro de Medicina que está en francés, porque antes este era el idioma más hablado, como ahora el inglés.

Son 5 tomos de la Medicina Doméstica, y en ese libro se encuentran recetas betlemíticas, con las cuales se puede interpretar, cómo hacían sus medicinas, de acuerdo a anotaciones y expedientes. Estos libros están en la Curia y en el archivo de Historia Nacional de la Casa de la Cultura, Núcleo del Azuay.

Con esta investigación, concluye que los Betlemitas dan una nueva Medicina de acuerdo a la europea, entonces se traslada este conocimiento a Cuenca, a pesar de que las condiciones de sanidad de la ciudad no eran las mejores, pero en general mejoró la salud.

En este Hospital había dos salas, una de hombres (para unas 30 a 40 personas) y una sala de mujeres con igual capacidad. Gente piadosa de Cuenca, dona dinero y haciendas para que funcione.

Se sospecha que también aceptaban en este lugar a los niños, y tenían un cementerio, donde en el año 2012, encontraron 58 cadáveres con enterramientos de osamentas, a los que hizo un estudio paleopatológico, para ver si eran hombres o mujeres.

Con esto se conoce la visión de salud de aquel tiempo, diferente a la primera etapa de la Colonia, y la atención mejoró notablemente.

A veces el hospital no curaba, sino daba buena muerte a los pacientes, con sacramentos como la extremaunción, santos óleos, es decir que vaya arrepentido al Cielo.

Luego viene el Hospital Militar, que se trasladó a San Blas, posteriormente el San Vicente de Paúl y luego el Hospital Vicente Corral Moscoso, que existe hasta la actualidad. (I)

Por: Caty Ordóñez Romero.