Descorreización

Carlos Castro Riera

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El presidente de la república en su reacción ante la fuga de F. Alvarado, con la complicidad de algunos empleados del actual gobierno, ha señalado la necesidad de “descorreizar” el Ejecutivo, haciendo una purga de los seguidores de Correa enquistados en las dependencias oficiales.
Ya en el 2013, el colectivo político Montecristi Vive, sostuvo la necesidad de descorreizar el país, al caracterizar al correismo como un nuevo modelo de dominación burguesa, un régimen autoritario, con rasgos totalitarios, que concentró el poder, subordinó a todas las funciones del Estado, impuso su voluntad omnímoda y arbitraria, amordazó a los medios de comunicación, modernizó la matriz capitalista, impulsó un modelo económico extractivista, enriqueció a viejos y nuevos grupos económicos monopólicos e hizo del Estado un aparato para la corrupción e impunidad.

Llama la atención que el gobierno recién se de cuenta que tenía fanáticos de Correa incrustados en el Estado, cuando todos los días la opinión pública venía señalando que el correísmo tenía sus tentáculos en todos los poderes del Estado, especialmente en la función judicial y en el caso de la Asamblea Nacional, en varias oportunidades asambleístas correístas y morenistas han coincidido para impedir juicios políticos a protagonistas del desastre nacional.

Por otra parte, no se puede reducir la descorreización a sacarles del gobierno a algunos burócratas que han venido conspirando en contra de la gestión de L. Moreno, ya que el correísmo es todo un modelo de régimen político con perfiles que lo caracterizan en lo económico, social y político, muchos de los cuales continúan en el actual gobierno como es el caso de la política económica neoliberal, el extrativismo, la violación a los derechos de la naturaleza, de las comunas y comunidades indígenas y la falta de promoción del Estado intercultural y plurinacional.

Detrás del escándalo de la fuga del ex secretario de comunicación del gobierno de Correa, existe una realidad: no existe independencia de la justicia, el aparato de la función judicial aún está dominada por el correísmo, los procesos para sancionar a los ladrones del dinero público y más atrocidades correístas, avanzan con una lentitud impresionante, casi la mitad de funcionarios actuales con rango ministerial fueron servidores públicos de Correa, y el mismo presidente L. Moreno reconoce que “el país ha sido golpeado por una mafia” y ha sido engañado “por los estafadores de siempre”, en definitiva, círculos mafiosos conectados con el correísmo y beneficiarios de la corrupción, siguen actuando para lograr la impunidad; la descomposición moral ha llegado a contaminar a ciertos elementos de las fuerzas armadas y el correísmo se mueve sigilosamente como una serpiente para captar nuevamente a algunos órganos fundamentales del Estado como el Consejo de la Judicatura, el CNE y hasta el mismo Consejo de Participación Ciudadana y Control Social.

En medio de esta grave crisis, el gobierno nacional ha perdido el rumbo y la iniciativa política, aparece como chantajeado y con rabo de paja, antes de las medidas económicas neoliberales tenía fortaleza política luego se debilitó, y todo en medio de una ofensiva coincidente entre el correísmo y el sector de la derecha ligada a CREO, mientras el otro sector de la derecha vinculado al socialcristianismo lucra del gobierno, pero aparece como espectador.
Solo una descorreización en serio y radical, podría librarle al país del despeñadero. (O)