Interrogantes sobre fuga

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Conforme pasan los días desde la fuga del ex Secretario de Comunicación del pasado gobierno, Fernando Alvarado, aumentan los interrogantes acerca de las condiciones en que se mantenía el sindicado, supuestamente controlado mediante el dispositivo electrónico que se resolvió colocarlo por la respectiva instancia judicial. Además, el estado del grillete electrónico, que ahora sabemos era prácticamente inútil para el cometido, posibilitó su fuga, en tanto las responsabilidades sobre el caso apuntan al más alto nivel de la Administración, concretamente, varios ministros, ex ministras, y el Fiscal General del Estado, quien habría sido advertido sobre la posibilidad inminente de que Alvarado pueda finalmente escapar.

El Gobierno Nacional sin duda ha resultado debilitado en su imagen y credibilidad ante la opinión pública, ya que aquella “Cirugía Mayor” que ofreciera el Presidente de la República Lenín Moreno, una vez asumido el mando del país, para combatir la corrupción enquistada en el Estado, se ve hoy como una promesa incumplida, por supuesto no por falta de voluntad del Mandatario, sino porque, y ahora lo sabemos, diversas áreas de la Administración de Justicia al parecer se hallan en manos de quienes, por negligencia o quizá por complicidad, esto último habrá de dilucidarse en las investigaciones respectivas, permitieron la escandalosa fuga de Alvarado, que dejó prácticamente en ridículo al sistema de libertad bajo vigilancia, mediante unos dispositivos electrónicos, que según testimonios de algunos sindicados por delitos comunes, se podían retirar sin mayores problemas, o simplemente no funcionaban.

Por lo tanto las responsabilidades al más alto nivel, no pueden eludirse, porque simplemente no existen justificaciones plausibles para tamaña falta de los más elementales controles sobre uno de los sindicados de mayor relieve en la pasada Administración, con el agravante de que por esos días, el sindicado ex Presidente de la República, Rafael Correa, a través de diversos medios, cuestionaba la supuesta parcialidad de la administración de justicia, al considerarse un “perseguido político”, afirmación que luego de la fugo de Alvarado, también este señalaría como la supuesta causa para su evasión. Por lo tanto las responsabilidades comenzando por el más alto nivel, deben puntualizarse por el bien de la justicia, hoy tan vapuleada por este caso.