Algo huele mal…

Claudio Malo González

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….En Dinamarca. Es una frase que, venciendo siglos y países se ha consagrado. Fue pronunciada en una de las más renombradas obras del genial Shakespeare: Hamlet. En este caso Dinamarca es el Ecuador. Nadie ha informado sobre el “olor” del grillete que dejó Alvarado, pero la podredumbre de la corrupción del anterior gobierno sigue apestando. En esta época de la prepotencia de la imagen, el gran maestro “imaginero” del gobierno anterior, fue el fugado que, al costo de miles de millones, montó un sistema de propaganda oficial, que haría tener envidia a Coca Cola y Mc Donald. Desde luego con dineros de nuestros bolsillos.

Se cree que los avances tecnológicos garantizan las seguridades del país y que el grillete electrónico es imposible burlarlo pero….el mal tiene genios que burlan la justicia con proezas impensables. Recordemos a Al Capone. El “genio” de la propaganda correísta, usó su “talento” para deshacerse del grillete y fugarse del país a donde le dé la Gana. Como en los relatos de Sherlock Holmes, esperamos que en algún momento se llegará a descubrir la trama; no sé si alguien podrá decir “Elemental mi querido….” Mientras tanto las especulaciones se multiplicarán.

El menos común de los sentidos nos dice que en esta “hazaña” participó un equipo de guardadores del orden, lo que no es extraño como manifestó al presentar su renuncia el ministro Granda. En la historia de nuestro país es la primera vez que un jefe de Estado estuvo diez años consecutivos y en una década, lo que hizo posible montar una maquinaria sinuosa para demorar la explosión de la cloaca, tanto más que contó en el poder legislativo con una mayoría de sumisos(as) que eliminaron el proceso de fiscalización ya que, en un gobierno “perfecto” no hacen falta estos “chismorreos”.

Como es usual, el prófugo sin grillete manifestó que era un perseguido político -nunca dijo por cuantos millones- y que la justicia del Ecuador parcializada no le garantizaba libertad. Para él y varios correístas la justicia es limpia, honesta e imparcial cuando garantiza el disfrute de los millones “ahorrados” en años de arduo trabajo en la década que nos salvó de la partidocracia. Buscar la verdad y, sancionar si es necesario, es sinónimo de parcialidad y persecución. En el Perú se vive un caso similar: el Juez César Hinostroza, investigado por “venta millonaria” de sentencias, huyó sin grillete por nuestro país, pero al llegar a España, fue hospedado en una prisión, atentando contra el “derecho humano” de alojarse en un hotel de cinco estrellas.

No sabemos los honorarios de Alvarado a la compañía fabricadora del grillete para garantizar su seguridad. (O)