Alebrije

Catalina Sojos

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Cuando usted, mi amable amigo, se encuentre mirando estas sílabas, posiblemente estemos buscando nuestros alebrijes en México. Y es que el sueño de Pedro Linares nos contagió, junto a las calacas y al imponente día de los muertos; quiera el destino que volvamos repletos de estos animalitos fantásticos que salvaron a su protagonista de una muerte segura. Sabemos que un viaje está lleno de mitos y realidades fantásticas, pero sobre todo, conocemos que ciertos países están repletos de magia y poesía. México es el centro del surrealismo, el color y la fantasía. La historia se encuentra en cada esquina y la literatura, la música y el arte abrevan en sus volcanes, llanos y lagunas. Ya lo dice López Velarde “… suave patria: tu casa todavía es tan grande, que el tren va por la vía, como aguinaldo de juguetería”…/ El lugar de los olmecas, toltecas, mexicas, dueño del calendario azteca, (la piedra de sol de Octavio Paz) el oro, la plata, el quetzal, etc. es imposible de describir. Más allá de la política, los huracanes y otras calamidades, tenemos la certeza de que nos vamos a buscar y encontrar junto a los alebrijes. Al fin y al cabo en este “viaje de oscuridad y gloria” que vivimos, nunca está de más albergar en nuestro corazón un alebrije. (O)