“La ideología de género es una careta que usa la izquierda para sembrar conflictos”

Los escritores argentinos, Agustín Laje y Nicolás Márquez, en su obra “El libro negro de la nueva izquierda” cuestionan la ideología de género, a la que catalogan como un instrumento político de la izquierda. Los escritores dieron varias conferencias en la ciudad para hablar de su propuesta.

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Agustín Laje y Nicolás Márquez, escritores de Argentina, visitaron la ciudad para exponer sus criterios sobre la ideología de género. LCC

– ¿Qué es la ideología de género?

L: En una oración es un conjunto de ideas anticientíficas que con propósitos políticos y autoritarios, desarraigan a la sexualidad humana de su naturaleza y la explican exclusivamente a partir de la cultura.

Se nos había dicho que la sexualidad humana estaba compuesta por dos grandes dimensiones: la del sexo y la del género.

La del sexo corresponde a lo biológico y lo natural de la sexualidad humana… Lo que la ideología de género te dice es: olvídate del sexo, el sexo no tiene nada que hacer en los asuntos sexuales, lo que empieza a importarnos es el género.

– ¿Quién plantea esta ideología? ¿Cómo apareció y consideran que los Estados la quieren imponer?

M: En el libro desarrollamos el pensamiento de los principales cultores que son todos de origen Marxista, cultores modernos del siglo XX y otros del siglo XXI, que se han dado cuenta de que el viejo paradigma de la lucha de clases ya no tenía vigencia.

Se dieron cuenta que tenían que generar otros paradigmas de conflicto, dejaron atrás la lucha de clases para dar curso a las luchas culturales… La ideología de género es una de las caretas que usa la izquierda para sembrar ese conflicto.

L: No hay ideología de género sin estatismo. Si no fuese por el uso del poder coactivo y armamentístico del Estado, la ideología de género no puede prosperar porque es tan ridícula que nadie se la podría creer o sería un grupo de gente que se adhiere a esa filosofía de vida, según la cual una persona es aquello que autopercibe ser.

– ¿Es decir que el Estado tiene toda la credibilidad de la población para que se imponga la ideología de género?

M: No, lo que pasa es que la población en general está muy desatenta de los acuerdos o alianzas que imponen los políticos, sea de un acuerdo a favor de la ideología de género o los negociados que hacen, políticas públicas, entre otros.

El hombre de a pie está consubstanciado con lo suyo, con su trabajo, su familia y se informa superficialmente de las cosas…

Lo que buscamos con el libro, conferencias y apariciones en los medios de comunicación es concienciar e invitar a la gente a que se informe, se forme y luego actúe para reclamar a las autoridades en marchas, redes sociales y otros canales.

Si la población civil se consciencia y se moviliza, estas supersticiones autoritarias no tendrían cabida…

– En su libro citan estudios que indican que el 1,6 % de niños criados por parejas heterosexuales pueden llegar a tener tendencia homosexual. Mientras que el 35 % de niños criados por parejas homosexuales pueden tener esa tendencia. ¿Entonces la homosexualidad es una consecuencia de la ideología de género?

M: No, la ideología de género es una cosa y la homosexualidad es otra. Lo que hace la ideología de género es utilizar a los homosexuales como instrumento político, como instrumento de conflicto.

Lo que se hace es reclutar adeptos de tendencia homosexual y utilizarlos políticamente, al igual que en otra época la izquierda reclutaba obreros y los utilizaba para fines políticos superiores.

L: Tanto es así que hay homosexuales en el mundo que se están levantando contra la ideología de género. Esto es importante a tener en cuenta, pues no es lo mismo un individuo homosexual que un militante del género, porque este último puede ser heterosexual incluso.

Una cosa es el individuo con sus orientaciones sexuales, eso no lo cuestionamos… nuestro interés es cuestionar como el Estado utiliza políticamente los asuntos sexuales para manipular a la gente, sobre todo a las nuevas generaciones.

En Argentina la educación sexual hoy consiste en disfrazar de niñas a los niños de cinco años que están en el jardín de infantes. Los visten y los preguntan como se sienten siendo niñas.

– A pesar de que su propuesta es clara, quienes están a favor de grupos LGBTI pueden calificarla como homofóbica. ¿Cuál es su criterio al respecto?

M: Constantemente somos calificados de esa manera. Sin embargo, la homofobia no existe, es un invento idiomático que tiene una función política de carácter insultante.

La homofobia sería una fobia, una fobia es un desorden mental y las fobias están clasificadas en los manuales de psiquiatría que explican cuales son.

El término homofobia tiene la función de tratar de tildar a todo aquel que se opone a la agenda de género de trastornado mental.

L: Es un tema peligroso, porque antes en política uno era anti. Antiliberal, antifascista, antinazi, anticomunista, etc.
El prefijo anti lo que denotaba era la aversión respecto a otro sistema de ideas.

Ahora la aversión se ubica bajo el término fobia y eso es peligroso, porque están tratando de enfermos mentales a aquellos individuos que no piensan igual a otra persona… (PVI)-(I)