Patricio Valverde, de la docencia al arte

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Patricio Valverde es un ex docente del colegio Manuela Garaicoa de Calderón, donde laboró por 42 años. Empezó como profesor desde temprana edad, a los 17 según contó, y desde ahí no se separó de esta actividad. Hace poco tiempo ya se jubiló, por los años de servicio.

A la par de la docencia, otra actividad que viene desarrollando por afición es la pintura, en su taller y local ubicado en el Centro Municipal Artesanal (CEMUART), donde lleva 18 años. Aquí se inició por sugerencia de un amigo, que le dijo que tenía habilidad en este arte, contó.

“Desde niño tenía afición por el arte, porque dibujaba con carboncillo y lapices de colores”.

Al inicio fue autodidacta y luego siguió cursos de pintura con Manuel Guzmán, que los dictó durante un año y medio, y contó con el aval de la Universidad de Cuenca.

En su taller hace paisajes andinos de Cuenca, pinta el Barranco, el río, iglesias, cenas, rostros, y réplicas de pintores ecuatorianos e internacionales, como Picasso, Dalí, entre otros.

Generalmente sus obras las elabora en acuarela y acrílico, aunque también ha trabajado en óleo.

Un cuadro pequeño cuesta unos 50 dólares, mientras que “La Cena” por ejemplo, que es una réplica de Leonardo da Vinci, en formato más grande, está en unos 250 dólares.

Un cuadro pequeño demora unas 2 horas en pintarlo, pero si es grande de 8 a 10 días, según la complejidad del tema, dijo.

También pinta en madera mediante la técnica de pirograbado, con la que logra hermosas obras, como peleas de gallos, retratos, paisajes, etc.

Sus clientes generalmente son extranjeros, quienes prefieren obras con la técnica de acuarela, pero también hay compradores que son turistas nacionales. Los cuencanos suelen adquirir sus obras para enviar al extranjero a sus familiares, y prefieren los temas de Cuenca, como la Catedral, el Barranco, la Plaza de las Flores, etc.

A más de la pintura, también hace un poco de música, porque toca la flauta de pan y el rondador.

Desde hace más de una década, está casado con Blanca Sarmiento, con quien comparte su vida y su afición por el arte y la música.

Ingreso como docente

En noviembre de 1975, se presentó un anuncio en un diario local, solicitando un docente para el colegio Manuela Garaicoa de Calderón, y participaron un chileno llamado Luis Ayala y él, aún muy joven.

El vicerrector de ese entonces, Hugo Cobos, bajo el rectorado de Dora Canelos, le escogieron a él, quizá por valor económico que era menos que la aspiración del chileno, que en ese entonces ya tenía unos 40 años, recordó.

Ingresó como docente del Garaicoa en 1976, donde fue entrenador de Tenis de mesa y preparó al equipo del colegio y luego a la Selección del Azuay de esta disciplina deportiva, hasta 1993. El Tenis de Mesa era su vida, porque además fue microtenista del Técnico Salesiano y de la Selección del Azuay.

En 1993 le designaron para que enseñe Dibujo Técnico, Matemáticas y Estadística, durante los últimos 24 años. Durante su época de docente, se graduó de Ingeniero Comercial en la Universidad del Azuay. (COR) (I)