Década perdida en el Azuay

Gonzalo Clavijo Campos

613

Para los cuencanos las próximas elecciones seccionales serán de especial importancia no solo por elegir al Burgomaestre que dirigirá los destinos de la Corporación Municipal, sino también al Prefecto Provincial del Azuay, por cuanto es esencial contar con un desarrollo armónico tanto del cantón como provincial, debiendo potenciarse toda su riqueza, el mejoramiento de los medios de producción, la renovación de la vialidad secundaria y caminos vecinales para evitar el éxodo de los azuayos fuera del país y hacia el área urbana de Cuenca, que ha tenido un crecimiento vertiginoso en los últimos lustros, desbordando sus capacidades.
Podría ser un rostro femenino dirigiendo el GPA, bien sea Cecilia Alvarado, la “Chechi”, quien demostró capacidad y trabajo en calidad de Viceprefecta o Ruthcita Caldas, Vicealcaldesa de Cuenca en dos períodos, mujer sencilla, muy trabajadora, carismática y comprometida con las causas sociales, a quien pretenden varias agrupaciones políticas.
Laborando estos últimos meses en la fronteriza provincia de Carchi, me impresiona su vialidad expedita hacia cada cantón, parroquia ó pequeña localidad, favoreciendo al agro y la ganadería, al turismo, a la práctica del ciclismo. Los sistemas de riego son de lo mejor, el GAP trabaja en la conservación de las cuencas hídricas, los bosques protectores. En la actualidad se construye el Megaparque Ecológico de 50 Hectáreas en la Parroquia Tufiño.
Pero de igual forma la vialidad en Imbabura es excelente, pudiendo disfrutarse de los 6 bellos cantones. En Tungurahua es de primera y perfectamente señalizada, el riego tecnificado, el cuidado del agua y las áreas protegidas, el apoyo al agro, son sus fortalezas para potenciar sus riquezas naturales, su agricultura, el intenso comercio, sus textilerías; los grandes parques recreativos de la Familia en Pálama y Baños son de lo mejor. Sorprende el mejoramiento de las carreteras de la anteriormente postergada Chimborazo para los sectores rural, para las Comunidades indígenas.
Nadie puede negar las grandes inversiones que se realizaron en vialidad, riego e infraestructura educativa en esta última década en todo el país, particularmente en la Región Interandina, pero lastimosamente se exceptúan Cañar y Azuay, con escasa obra, con poco desarrollo productivo y limitado mejoramiento de la red secundaria y rural.
En el caso del Azuay, han sido las permanentes confrontaciones del Prefecto con el ex Presidente Rafael Correa, y su afán Presidencialista, descuidando su accionar al frente del GAP, lo que condujo a carecer de recursos económicos y por consiguiente poca obra ejecutada en estos últimos 10 años, pudiendo denominarse como la “Década Perdida en el Azuay”.
Ahora es la gran oportunidad para que la entidad provincial retorne a su verdadera misión de servir a los azuayos, como gestor del desarrollo comunitario, destinando sus recursos a la dotación de infraestructura, a la planificación vial, prescindiendo de eventos de relumbrón como la Cumbre del Hambre y la Conferencia de la Biodiversidad que demandaron mucho dinero y sin ningún beneficio colectivo. (O)
gclavijoc@hotmail.com