El maíz nuestro de cada día

Josefina Cordero Espinosa

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“Maíz, sociedad, cultura e historia
Son inseparables. Nuestro pasado y presente
Tienen su fundamento en el maíz.
Nuestra vida está basada
En el maíz. Somos gente de maíz”, Guillermo Bonfil B.

El maíz está catalogado como de procedencia mesoamericana y una investigación efectuada en México atribuye su cultivo cinco o seis mil años antes de Cristo. Arqueólogos contemporáneos del Perú dicen que se lo cultivaba primitivamente en la zona costera de este país.

Voy a referirme al Ecuador y especialmente a Cuenca. En la cerámica de la cultura Valdivia, más de cuatro mil años antes de Cristo, se encuentran representaciones de este grano y aún se han hallado herramientas de labranza para su cultivo. En la alfarería de los antiguos pueblos de la sierra también se encuentran vestigios de cultivo y aún la técnica de construir terrazas agrícolas a diferentes alturas, se dice que tenía el propósito de cultivar variedades de maíz según la altura.

Como en los otros pueblos aborígenes de América, fue una planta simbólica y mitológica venerada por aztecas y mayas como Madre pues creían que de sus semillas creían se formaron los hombres los cuales continúan alimentándose de este vegetal como fuente de vida y símbolo de fertilidad.

Para nuestros Cañaris la Mama Zara, o Madre Maíz, era la planta pródiga, generosa fuente de alimento y bebida que debía ser sembrada en Agosto, cuando la Luna está grande, Tarpuy Quilla, y las labores de cultivo hasta la cosecha, se las hacía con fiestas que se relacionaban con los solsticios; así de ceremonia del Ughug Pucuy, celebraba la presencia de los cogollos en la plana, la de Paucar Huatana, halagaba las flores hasta la de Ayamuray con la que se iniciaba la cosecha. Todas estas labores eran comunitarias, con mingas y pamba mesas. (O)