Se apagó una voz poética

María Eugenia Moscoso C.

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“Sé que moriré
Y que nunca tornaré
A los lugares que he amado.” (“Sé que moriré”, JCE)

De Jacinto Cordero Espinosa, podemos decir que su voz poética conlleva enorme fuerza, asume la contraposición de vida y muerte, como orientaciones temáticas consignadas con devoción, en su obra lírica. Hoy la parca, tomó presa al poeta, en una dialéctica de dolor y alegría. Su voz intensa se agotó en la noche, como otrora, se agotara la vida de su tierno hijo, lastimado por el mal, dolor que le permitió al padre reivindicar el género de la elegía, traspasada por una sensibilidad sin igual.
Poesía telúrica, cósmica, eglógica la de Jacinto Cordero, quien refunde su búsqueda poética en los campos de Charcay –heredad familiar- en donde el poeta ratificó a la par, su existencia y su afán por la palabra. Redobló desde sus antepasados, su preferencia vigorosa por la tierra, las colinas, el río, los pájaros y el mundo equino, que tanto lo entretuvo.

Maestro de la metáfora y del lenguaje figurado, Jacinto Cordero usó siempre la palabra precisa y el ritmo intenso:
“La tierra / llama a la sombra de mi cuerpo.
Quiero por fin / volver a ella
A descansar / como la montaña en el crepúsculo.” (“La Llamada”, JCE) (O)