Viene desde tiempo atrás

Roberto Vivar Reinoso

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Cuando algunos abordan la corrupción incluyendo voceros gubernamentales, paralizan el tiempo solamente en la década correísta. Ciñéndome a la realidad nacional y sin aplicar el axioma popular, “mal de muchos consuelo de tontos”, dicho problema viene desde mucho tiempo atrás.

Apenas recuperada la democracia, el presidente Osvaldo Hurtado Larrea decreta la sucretización de la deuda privada. Forma velada de corrupción pues utilizó recursos públicos, que pertenecen a todos los ecuatorianos, para favorecer intereses de grupos específicos. Cálculos de la época determinan desembolsos fiscales por cuatro mil millones de dólares.

Le sigue León Febres Cordero en el poder. Entonces se suscitó el sonado caso de Ecua hospital, protagonizado por su ministro Xavier Neira Menéndez. Para evadir la justicia pasó a la clandestinidad por varios años. El sucesor Rodrigo Borja Cevallos afrontó las acusaciones contra el secretario de Estado, César Verduga, que utilizó fondos reservados para objetivos personales. Esto a finales de los años ochenta. Para evitar la condena dejó el país al cual puede retornar pues caducó el proceso. De similar delito fue imputado el compañero de fórmula de Sixto Durán Ballén, Alberto Dahik por lo cual se refugió en el exterior durante varios años.

Comenzamos este siglo con el atraco más grande a las finanzas populares y fiscales: el feriado y salvataje bancarios, cuyos coletazos aún sentimos en el bolsillo y los millones de compatriotas que dejaron su terruño, porque los ahorros se hicieron humo. El costo para el erario fiscal alcanzó los ocho mil millones de dólares. Apenas han sido recuperados mil doscientos millones de dólares, la mayoría en bienes no aprovechados hasta el momento. Pero hubo algo más: la dolarización de la economía que pulverizó los ahorros en sucres. Los protagonistas: el presidente Jamil Mahuad Witt, varios banqueros e inversionistas privados fugaron para evadir su responsabilidad.

Quienes endilgan todo lo malo a la revolución ciudadana, olvidan que Abdalá Bucaram Ortiz recién volvió a Ecuador, tras décadas exiliado en Panamá. Después ocupan Carondelet Fabián Alarcón Rivera, Gustavo Noboa Bejarano y Lucio Gutiérrez Borbúa encausados por malversar recursos públicos, quienes acabaron en prisión teniendo la entereza por lo menos de afrontar aquí las consecuencias de sus actos.

Otra acusación recurrente que busca involucrar únicamente al correísmo, es que debilitó los partidos políticos para imponer la hegemonía del suyo. Tal vez les dio el golpe de gracia a los que estaban agonizantes y fuerte sacudón contra los enfermos, caso de Izquierda Democrática, Democracia Popular y el mismos socialcristianismo. Todo con el apoyo de las urnas donde triunfó siete ocasiones.
¿Acabará algún día la proliferación de grupos políticos, formados solamente con objetivos electorales?. Imposible con la actual normativa, y nuestra idiosincrasia tendente al populismo. Para los comicios de marzo entrante aumenta su número en lugar de reducirse: de las 223 agrupaciones habilitadas pasan a 276, divididas en 7 partidos y movimientos nacionales, 14 provinciales, 74 cantonales, 19 parroquiales. Lo cual convierte a Ecuador en el país con mayor cantidad de fracciones políticas en Sudamérica. (O)