¿Gemelos?

Claudio Malo González

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“Mis dos años de gobierno han sido mejores que el de todos los Presidentes de Estados Unidos en su historia”, dijo Trump en su intervención en la asamblea de la ONU; esta afirmación fue recibida por sus integrantes con una risotada. En el país más desarrollado del mundo que ha mantenido la democracia establemente y ha tenido presidentes de la talla de Abraham Lincoln y Franklin D. Roosevelt, esta afirmación es grotesca. Si lo hizo en broma, entrará en la antología de los chistes de mal gusto producto de su incapacidad de controlar sus emociones, incompatible con un jefe de Estado.

La egolatría y la megalomanía, no tienen ideología, es una deformación psicológica que enceguece a los jefes de Estado, al margen de si se los califica de derecha o izquierda. El anterior presidente de nuestro país, adolece de esta anormalidad como lo demostró en su gobierno. Hasta su llegada al poder, la historia del país era una secuencia de desaciertos y errores que iban a ser superados en su gestión. La “partidocracia” era la causante de todos los males y él tenía genio más que suficiente para convertir al Ecuador en un paraíso desde la cloaca en que lo convirtieron sus antecesores.

Con enormes distancias, encontramos demasiadas similitudes en los estilos políticos de Correa y Trump. Para los dos, todo el que no está de acuerdo es su enemigo mediocre e incapaz. La prensa independiente no es más que un emporio de corruptos y mentirosos que buscan satisfacer sus bajos instintos, ante la grandiosidad de ellos. No razonan, para los dos el insulto es la única forma de responder a cuestionamientos y la crítica es una muestra de incapacidad e incoherencia. La verdad se agota en sus egos, y creen que salvarán a los Estados con proyectos megalómanos. Cuentan con seguidores en la administración para quienes la única cualidad posible es la sumisión incondicional.

No provienen del mismo óvulo ni compartieron nueve meses el mismo alojamiento materno. Pero más allá de las normas biológicas, a lo largo de los años, los seres humanos construimos nuestras personalidades llegando, sin buscarlo, a similares estructuras mentales y emotivas. Nos hacemos en el tiempo y somos diferentes, pero pueden darse similitudes que nos recuerdan a los gemelos biológicos en la manera de manejar el poder y en la excesiva autoestima de sus condiciones. Para algunos el mundo empieza y termina en su EGO, los otros son como los quieren ver.

Trump y Correa son gemelos egocéntricos por su creencia en la auto perfección. El tiempo no se traga estas egolatrías. Luego de la gestión, salen a luz sus reales dimensiones negativas, debiendo los protagonistas y sus aprovechadores pagar las deudas sociales. (O)