Flor Quito: Manos hábiles y corazón en sus artesanías Cañaris

Joven mujer cañari elabora bisutería para vestimental tradicional, de manera artesanal.

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La elaboración de bisutería, especialmente adornos como aretes, collares, manillas, lazos y más, en estos últimos tiempos va tomando auge en la provincia del Cañar, precisamente para dar vida y rescatar una de las tradiciones de esta milenaria cultura.

Recorriendo las pacíficas calles del cantón El Tambo de la provincia del Cañar, al sur del país, en las calles Miguel Carrasco y Borrero, una tienda de artesanías, donde se exhiben llamativas prendas bordadas y bisutería en piedras y mullos de colores nos llama la atención, mezclado con un familiar sonido de una tradicional máquina de coser, que aún se utiliza en nuestro medio.

En seguida, una joven mujer cañari, elegante y delicada nos recibe, es Flor Quito, una artesana de 30 años de edad, que se ha dedicado a crear los más llamativos y vistosos adornos para la warmi cañari .

Nos cuenta que el oficio en su taller lo realiza desde hace 7 años, su sueño siempre fue ser costurera, “desde niña despertó en mí el interés por confeccionar la indumentaria cañari”.

En su taller, elabora artesanías en mullos, desde pulseras, pasando por llaveros y moños, lo que se confecciona manualmente.
Además realiza bordados en blusas, fajas, polleras, wallkarinas, tejidos y detalles para los sombreros que utilizan los hombres y mujeres de la etnia cañari.

Lo llamativo de entre sus artículos, son unas fajas negras anchas, elaboradas con hilo, cuyo detalle son los bordados y adornos con piedra y mullos, ese es el toque que pone la artesana a través de sus infinitos diseños.

“Para realizar todas mis creaciones, me inspiro en la naturaleza, especialmente en las flores como el girasol y plantas de nuestros campos, animales, en fin de toda la naturaleza”.

Hay prendas con tejidos que ya vienen elaboradas, pero el toque final con adornos lo pone Flor; para ello utiliza una gama de piedras como zhakiras, lentejuelas, mullos de tubos, e hilos, que de acuerdo a la creatividad, se van plasmando en estas prendas, hasta dejarla convertida en una fina prenda llamativa y deseada por las jóvenes mujeres indígenas de este y otros cantones de la provincia, ya que esta prenda también se constituye como parte de la vestimenta contemporánea y moderna de la mujer cañari.

El tiempo empleado en realizar los adornos especialmente en las fajas, es entre unas 3 a 5 horas diarias, dependiendo de los modelos.

La artesana, señala que todo su aprendizaje en elaboración de bisutería, lo obtubo mediante cursos y talleres de capacitación, que se han venido dando en algunos sectores del país, sin embargo lo que le inspiró para empezar a crear, fue una gira de observación a artesanos de Saraguro- Loja.

“De ahí aprendo y traslado para crear una prenda o un detalle cañari, los precios de los detalles van desde los 3 hasta 18 dólares en el caso de los moños; mientras que las pulseras van desde los 2 hasta los 10 dólares, todo depende de las figuras y colores”.

Utiliza colores vivos

Utiliza colores vivos con los que se caracteriza la cultura cañari, y se usan figuras cañaris y andinas como la chakana, el rombo, zigzag y los churos.
“Elaborar estos artículos sí toma tiempo, demanda de máxima concentración y paciencia, pero como ya vengo trabajando en esto desde hace años, tengo en la mente todos los colores y formas, es un poco más fácil”.

Realizar los adornos de una faja por ejemplo, toma un día y medio, debido a su laborioso trabajo, pues se necesita más que paciencia, amor a lo que se hace, ya que la decoración especialmente con mullos, demanda de mucha concentración. El precio de las fajas también varía por los diseños, una faja sencilla cuesta 30 dólares, por ello que un traje completo para mujer, entre blusa, pollera, faja, collares, pulseras, aretes, incluído sandalias, estaría sobrepasando los 350 dólares.

Todos los implementos como mullos y piedras son distribuidas por comerciantes de la zona costanera y algunos del oriente, generalmente son semillas y piedrecillas, que por su estructura y belleza, tienen un importante valor económico.

También realiza la decoración de blusas y polleras con piedras y mullos, que son apetecidas, por especialmente por las jóvenes mujeres de la zona y otra parte se exporta para los emigrantes en USA y Europa.

Otro detalle que se vende bastante, es el adorno que va colocado en el sombrero blanco de lana para mujer, que también vienen desde el norte y centro del país. “Estos detalles también se han innovado, como todo está a la moda, esto es un adorno inspirado en las flores de margarita, que las hago yo y son de diversos colores”.

En su tienda hay una variedad de artículos de bisutería y prendas de vestir, por un lado están todas las prendas contemporáneas y por otro, las prendas para mujeres adultas y tradicionales, en este caso polleras tejidas con lana de oveja, alpaca e hilo orlón, con bordados tradicionales hechos a máquina o a mano; la diferencia es que las polleras contemporáneas son estilizadas, inclusive de una tela e hilo fino, plisadas y largas, lo que las hace livianas; mientras que las polleras ancestrales son cortas, anchas y pesadas “las tradicionales de nuestra abuelitas” explica Flor.

Entre los numerosos artículos en exhibición, también se destacan unas llamativas sandalias de cuero, adornadas por sus manos.
Manifiesta que son elaboradas por artesanos de Gualaceo, de acuerdo a sus necesidades y ella les pone el toque final, que combinadas con las prendas femeninas que utilizan sus clientas, conforman un hermoso detalle.

Para los varones, sólo se trabaja los adornos bajo pedido, ya que no muchos utilizan la ropa como camisas y adornos ancestrales.

Las prendas se manda a confeccionar donde otras costureras, el detalle final que son adornarlas, lo hace ella. Manifiesta que la bisutería no solamente usan las mujeres kichwas, también hay una tendencia a combinar con trajes casuales o festivos, para mujeres mestizas.

Justamente en el evento de la Killa Moda, organizado por el Ministerio de Turismo durante el Killa Raymi en El Tambo, en días pasados, las modelos y reinas utilizaron su bisutería como collares, aretes fajas, blusas y más.

Jennifer Jiménez, Virreina de este cantón, fue la principal encargada de lucir y dar a conocer las obras de la artesana Flor Quito, en pasarella .

Una de las anécdotas de su oficio es que, “algunas personas pidieron que le enseñe a elaborar sus adornos para prendas, con buena voluntad les enseñé, pero me hicieron un grave daño, en el aspecto de que empezaron a comercializar sus trabajos a un precio muy inferior al mío, pues esas prácticas desleales no son buenas para nadie, si se compite, se debe hacer con el mismo precio para no perjudicar a nadie”, expresa.

Respeto a lo que se está perdiendo la identidad Cañari y se va adoptando manifestaciones, formas de vida, incluso trajes de culturas externas, Flor, extiende su mensaje de que se valore lo nuestro, “nuestra cultura ancestral se debe conservar en los renacientes, se debe seguir manteniendo nuestra cultura e identidad, nuestra lengua, vivencia andina y tradiciones, que por la emigración se ha ido perdiendo”.

Es importante mantener ocupada la mente y el tiempo de los jóvenes en cosas productivas, mediante proyectos que provengan desde los gobiernos locales y nacionales, concluye. (I)

POR: MARTHA CALLE PADILLA