Amnesias preocupantes

Hugo Lucero Luzuriaga

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Una de las patologías degenerativas cerebrales e incurables que acechan a la humanidad es la demencia, que tiene como característica especial la pérdida progresiva de la memoria o amnesia. En el Ecuador desde hace algún tiempo se conoce de la presencia de muchos casos de pérdida de la memoria, que es más selectiva y que afecta de manera especial a un conglomerado compuesto especialmente por políticos, y más personas que los rodean. Importante sería que investigadores se interesen por lo mencionado en función de conocer los casos, causales, evolución y posible tratamiento.

El problema se detecta al término de la década perdida, dada por la presencia de casos de seres humanos amnésicos. En efecto, al investigarse la causa de la muerte del Capitán Jorge Gabela, el perito argentino Roberto Meza, manifiesta que el crimen no fue producto de la delincuencia común, y que no puede dar nuevo informe porque el detalle se ha olvidado; caso de amnesia. José Serrano, ex -Presidente de la Asamblea Legislativa manifiesta que el informe de Meza tuvo conocimiento Rafael Correa, pero Rafael no se acuerda; olvido del monarca. Correa y su abogado Caupolicán Ochoa, olvidándose que ofendieron y desacreditaron a la CIDH, sin vergüenza se dirigen a la misma, solicitando medidas cautelares para sus derechos humanos; que torpeza de los olvidadizos. Un olvido lamentable, Rafael manifiesta no conocer nada ni conocer a nadie que estuviera relacionado con uno de los casos más visibles y bochornosos: el caso Balda.

Sobre los cheques para los viáticos de los agentes que intentaron secuestrar a Balda, no se acuerda Correa y manifiesta: “a mí no me pregunten porque no sé nada y a duras penas conozco a esas personas”. Si Pablo Romero era Secretario de la Senain, dice que casi no conoció a Romero, y que si algo conoció del embrollo fue por redes sociales; grave el caso de amnesia. En Bélgica desconoce al periodista lojano Cueva y dice que no lo recuerda, cuando ambos se conocían desde universitarios.

Martín Pallares manifiesta que, muy pronto comenzaron los problemas amnésicos cuando en las sabatinas preguntaba ¿Cómo se llama fulano de tal? para después insultarlo y descalificarlo. Pero el peor ataque de amnesia se dio en Bruselas cuando rindió testimonio en el caso Balda al decir que: habíase enterado del secuestro por las noticias de la prensa, por las redes sociales y no haber conocido absolutamente a nadie, peor el operativo. ¡Gravísima la amnesia¡

Además, se conoce, aunque no a profundidad, de muchos casos de amnesia como de la asambleísta Espín que ingresa a la cárcel de visita a una testigo protegida, olvidándose que está prohibido sin previo permiso. Todo lo citado corrobora con la necesidad de investigar estas amnesias u olvidos que puedan estar siendo parte de una patología cerebral única en el Ecuador, caracterizada por el olvido selectivo, y que afecta más a un “selecto grupo”, y que ojalá no se disemine en bien de todos los ecuatorianos, que bien podríamos parodiar diciendo: ¡Prohibido olvidar! (O)